El Museo Reina Sofía presenta hasta el 5 de septiembre, la exposición “Jardín de las mixturas. Tentativas de hacer lugar, 1995 -… ” de la artista argentina Alejandra Riera, residente en París desde 1989.
La exposición presenta una serie de trabajos que retoman parte del que realizó en el museo en 2013. No existe un recorrido lineal, ni principio ni final, sino que la muestra se concibe como un conjunto de lugares singulares, vinculados a través de una trama narrativa abierta con libertad de circulación, en la que subyace la idea de entretejer, entrecruzar líneas e ideas, imágenes y textos, trenzar poéticas cuyo hilo conductor se intuye a través de las salas.
El proyecto ocupa distintos espacios: las salas de bóvedas del edificio Sabatini, donde se recupera la acción “poética(s) de lo inacabado” del 2013, en la que se abrió un hueco en uno de los muros que permite el paso de aire y luz, desde el exterior hasta el subsuelo. En la planta baja del mismo edificio, ese mismo gesto de “apertura” se traslada al jardín del antiguo hospital donde, desde 2017, el colectivo Jardín de las mixturas, abierto e integrado por personas de dentro y fuera del museo, ensaya formas de convivencia interrogándose acerca de “las presencias humanas-y-no humanas”.
“Tentativas de hacer lugar” alude a la importancia de construir un espacio que siempre es nuestro y de los demás, y que busca romper con el individualismo y la segregación de todo tipo (raza, género, roles). En el jardín de las mixturas han intervenido, por ejemplo, conservadores, vigilantes, artistas y gente del barrio. Lo que se hace en este espacio tiene que ver con la historia del edificio, mirar a otras presencias, no necesariamente humanas; la vegetación como presencias y pensamientos en movimiento. Así lo expresa la artista: “¿cómo hacer sitio a conjuntos que deshacen el imaginario de separación convenida entre lo llamado ‘humano’ y lo considerado ‘no humano’, entre lo que tiene derecho a la palabra y lo considerado sin voz?, ¿cómo se hablan y apoyan?, ¿qué aprendemos de la atención al lugar en el que estamos?, ¿cómo se transforma y transformamos?”.
La tercera planta de Sabatini alberga también, a lo largo de diez espacios, un conjunto de obras de la artista, donde de nuevo retoma trabajos anteriores. Esta parte se plantea como un tejido en el que hay obras de otros artistas y no artistas con los que Alejandra Riera ha realizado proyectos, a modo de cuadro colectivo, de poesía de lo conjunto; son evocaciones, con obras o sin obras.
La práctica artística de Alejandra Riera es siempre relacional y colectiva. Se trata de un proceso en el que colaboran muchas personas y en el que el intercambio es continuo.