El libro de Ignacio Gómez Jaramillo de Villegas Editores, patrocinado por Seguros Bolívar, era una publicación que estaba haciendo falta. Sin duda, el pintor antioqueño es el artista más importante de su generación, pese a su existencia relativamente corta (30 de diciembre de 1910-11 de julio de 1970) y a varias obras tardías ¿especialmente sus pinturas abstractas y sus series de payasos¿ que sorprenden por la falta de calidad y la insustancialidad de sus ideas. Gómez Jaramillo pintó al óleo algunos de los cuadros de retratos, paisajes, y desnudos femeninos más sólidos y ¿modernos¿ de los años treinta y cuarenta, fue profesor por muchos años de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional ¿donde enseñó pintura al fresco¿ y escribió con propiedad sobre historia del arte y sobre algunos de sus artistas preferidos. El texto del libro fue escrito por Juan Gustavo Cobo, un gran admirador del arte, que ya tiene muchos escritos sobre el tema y monografías sobre Roda, Obregón, Juan Cárdenas y Sofía Urrutia. La cronología y la bibliografía de la publicación estuvieron a cargo de Miguel Escobar Calle, quien hizo una cuidadosa investigación y tuvo oportunos comentarios sobre algunos acontecimientos reseñados. Al lado de estos últimos textos aparecen en el libro muy buenas fotografías en sepia del artista, su estudio, su familia y algunos personajes nacionales e internacionales, entre los que se destacan los pintores mexicanos Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, quienes fueron sus amigos. Las ilustraciones de la publicación con fotografías principalmente de Óscar Monsalve dan una información certera de la producción de Gómez Jaramillo. En un vistazo puramente visual, allí se destacan pinturas y dibujos, entre los que sobresalen: Autorretrato, óleo, 1930; Dama vestida de blanco, óleo, 1937; La bien plantada, óleo 1945, Invitación a la danza, fresco, 1937; Estatuas, óleo, 1937; Gilberto Owen, óleo, 1946; Playa portuguesa, óleo, 1931; Vista de Toledo, óleo, 1930; San Sebastián, óleo, 1950; Autorretrato, óleo, 1938; Hermanos de Greiff, óleo, 1940; Poeta proletario, óleo sin fecha, Margot, óleo, 1938; Cartagena, óleo, 1944; Chicoral, óleo, 1942; Rio Cañas, óleo, 1952; La madre del artista, óleo, 1939; Hernando Villa, óleo, 1941; Tomás Carrasquilla, óleo, 1934; Jorge Zalamea y su hijo, óleo, 1949; Bodegón con disco, óleo, 1931; Bodegón, óleo, sin fecha; Gran naturaleza muerta, óleo, 1944; Desnudo, óleo, 1940; Espalda, óleo, 1940; Figuras en el trópico, óleo, 1940; y todos los dibujos de desnudos y los trabajos relacionados con sus murales, entre los que se destaca Antioquia la grande, fresco, 1966, en el Banco de Bogotá en Medellín. El texto claro y ponderado de Juan Gustavo Cobo es un buen complemento de las imágenes. Apoyado en una hemerobibliografía muy amplia, el escritor presenta con exactitud la figura de Gómez Jaramillo, en el contexto del arte colombiano de la primera parte del siglo pasado, y hace buenos análisis con su prosa limpia y sin veleidades críticas de algunos de los mejores cuadros del maestro antioqueño. De la madre del artista, primer premio en pintura del Primer Salón Anual de Artistas Colombianos, de 1940, escribe, por ejemplo: ¿¿ el cuadro muestra a la madre recia y nudosa, con la sobriedad formal que por entonces debía caracterizar a la mujer, circunscrita a la órbita de su hogar. Costura y lectura: entre estos dos polos domésticos transcurre su existencia, tan hacendosa como frugal. El libro son Los pueblos de Azorín, un libro de 1905 donde el autor intenta apresar el silencioso tono de esas villas castellanas, pobres y vencidas¿ Buscaremos en vano aretes en las orejas o anillos en las manos. Es apenas un bloque de firme permanencia en medio de las ondulaciones de las telas que la ciñen y enmarcan. Es el eje en torno al cual gira el mundo. Sólo sus ojos, negros y expresivos, se vuelcan hacia un interior meditabundo. Son ellos los que humanizan, con chispa de vida, ese retrato de la vieja usanza¿ No se trata de un...