Con dieciséis secciones que integran tres grandes ejes narrativos, esta verdadera conversación entre dos colecciones presenta aciertos muy valiosos. Este diálogo se inicia desde el programa Museum Global que impulsa la Kulturstiftung des Bundes, de acercar museos de similares características: municipales, con un acervo similar y muy activos en sus ciudades; tiene una serie destacable de virtudes. Curada por Klaus Görner, Victoria Noorthoorn y Javier Villa, y previamente presentada en las instalaciones del MMK, evidencia desde el título una negociación inédita: un museo europeo se abre a la interpretación de dos curadores latinoamericanos. Así, planteada "desde el sur", destaca la directora del MAMBA, "no hay movimientos artísticos principales y secundarios, no hay 'aportes' ni 'contribuciones'; en orgullosa paridad de hermanos –a veces fraternos, a veces rivales– hay un arte global y diverso, combativo y democrático". Incluyó quinientas obras, provenientes de los patrimonios de ambos museos, colecciones privadas y públicas de diversos países, realizadas por cien artistas y colectivos de América Latina, Estados Unidos y Europa. Mientras que el acervo del Museo de Fráncfort abarca desde 1955 hasta 1986, contando con artistas claves del arte europeo y norteamericano, la selección latinoamericana comienza a partir de 1944, período de inicio de los nuevos movimientos del arte concreto, y llega a 1989, año en que muchas de las dictaduras de la región finalizan. Un nodo principal es la obra de Lucio Fontana, ítalo-argentino, del que parte el primer eje en que se articula la muestra. ¿Por qué Fontana? Por ser un símbolo de las ideas importadas y exportadas que cambia el paradigma a través de sus dos manifiestos, el de 1946, Manifiesto blanco, presentado en Buenos Aires, y luego, al año siguiente –ya en Italia–, exhibe Espacialismo. Mientras que en Europa este segundo texto es de mayor importancia, el propio teórico de Fontana, Lucca Massimo Barbero revisa su postura y reescribe el valor que tiene este primer manifiesto al calor del contexto de ebullición como base del segundo. Se abre con la sección Mundos distantes: Las utopías latinoamericanas en la posguerra europea, que enfatiza la relación entre "una montaña de escombros" en el norte y una sólida convicción para renovar la obra con el Madí en Buenos Aires, que recorta el marco abriéndolo al plano soporte de pared y articula las partes de una escultura. El segundo eje toma la incesante exploración para convertir ideas en arte vivo, alcanzando extremos como Piero Manzoni, en comparación con el VivoDito de Alberto Greco, pasando por toda una serie de artistas poco vistos en Sudamérica como On Kawara y su serie Thanatophanies, de 1955-1956, donde destaca lo performático, la ironía y el trabajo inscripto en las ciudades. El tercer eje se centra en la figura del artista y su lugar en el mundo, y presenta obras y artistas poco vistos en Buenos Aires, como la artista colombiana Beatriz González, con obras de 1972-1973, tanto el sugerente Decoración de interiores, como el Bolívar agonizante, pintado en una cama laqueada. Este ejemplo es contrapuesto con Claes Oldenburg, en Bedroom Ensamble, absolutamente distante en cuanto al entorno, pero cercano en cuanto presenta una misma crítica social. Más información:
https://www.museomoderno.org/es/prensa/historia-de-dos-mundos