Hasta el 15 de mayo se podrá visitar en la Sala de Arte Público Siqueiros, la obra del artista Giandomenico Tonatiuh (G. T.) Pellizzi titulada Yo transporto. Para su primera exposición individual en México, el artista G. T. Pellizzi (Morelos, México) propuso una inusual obra en la que transforma el espacio de exhibición de la Sala de Arte Público Siqueiros en un monumental contenedor de 9,5 x 3,5 metros. Al ingresar a Yo transporto, los visitantes nos sentimos inmersos en una caja que alcanza todos los requerimientos para embalaje de obras de arte, ya que sigue la técnica de fabricación con madera, polines, triplay, proceso de fumigación para traslados internacionales y recubrimientos de interiores en ethafoam (espuma de polietileno). El gran contendor está compuesto por 171 piezas, ubicadas en relación con el espacio y con la arquitectura del SAPS, y además se convierten en 171 cajas de embalaje de diferentes formas. Yo transporto, como lo comenta Pellizzi en comunicado oficial del SAPS, alude a la construcción ontológica de conocimientos, historia, memoria, estéticas; intenta sublimar el acto de creación a través de una de las prácticas más comunes en el proceso de globalización del arte, refiriéndose al desplazamiento de obras, artistas, discursos y experiencias culturales. Así mismo, al conversar con el artista denoto el diálogo que esta obra tiene con el trabajo de la última etapa de Siqueiros, que se basaba en crear murales que denominó "transportables", porque tenía la idea de que se pudieran llevar a otros públicos y fueran accesibles. Pellizzi afirma que este gran contenedor "Es como el espacio privado de los mismos objetos cuando no están a la vista de los visitantes; el medio que los enlaza entre varias instituciones en nuestro mundo globalizado en esta red de circulación y movimiento. Lo que le da valor a los mismos objetos es ser vistos y que transiten". Durante la realización del proyecto surgió el tema de recorte de presupuestos a las instituciones culturales, tema que afecta a algunos museos mexicanos y en gran parte a este tipo de entidades en Latinoamérica, por lo que Pellizzi encontró un momento propicio para generar una nueva forma de relacionarse con las economías públicas de los museos, y es así como junto con el SAPS proponen un proyecto autofinanciable, que partió desde la realización de los cálculos de producción de la exposición (materiales empleados en la realización de la obra) y los costos operativos del museo durante la muestra: carpinteros, electricistas, museógrafos, curadores, diseñadores, seguro de obra, almacenaje, mantenimiento, gestión, traslados, transporte local, servicios institucionales, difusión, y labores protocolarias (cocteles, cenas y otros eventos sociales afines a la procuración de fondos); que permitió que al sumar todos los costos, éstos se repartieran entre las 171 piezas (contenedores) que conforman la gran instalación (megacontendor), dando un valor económico a cada una, un valor que permite que el museo reconstruya sus finanzas. Las 171 piezas de Yo transporto fueron donadas por el artista al SAPS para que de esta manera coleccionistas y benefactores del museo pueden apoyar y participar de forma aún más activa en la exposición al financiar adquiriendo un fragmento. Las personas que decidan adquirirlas al finalizar la muestra recibirán a vuelta de correo una caja, que es la misma obra. Cada fragmento tiene la firma del artista y un n&uac...