Los preparativos para la reapertura de la famosa fuente-escultura del artista Yaacov Agam, ubicada en Dizengoff Square, en pleno corazón de Tel Aviv, se consideran un motivo de celebración dentro de Israel y un acontecimiento para los amantes del arte.
Desde comienzos de julio, se dio inicio a los eventos de apertura de la icónica fuente recientemente renovada, que estuvieron acompañados por los clásicos sonidos musicales que la caracterizan. Las bancas que la rodean fueron pintadas de gris, sobre su azul original, y los paneles fueron repintados para recrear el particular colorido de la escultura-mosaico. Cada uno de sus ángulos ofrece una vista única y los resultados del trabajo saltan a la vista. Agan, quien estuvo presente en todas las manifestaciones, dijo a la prensa, "no hay palabras en el mundo para describir la magnífica combinación de agua y fuego".
"Dizengoff Square Fountain", antiguamente denominada "Fire and Water Fountain" (Fuente de Agua y Fuego), entregada a la ciudad por el artista en 1986, fue inaugurada por Shimon Peres y el Alcalde, Shlomo Lahat, con la participación del director de orquesta Zubin Mehta , invitado especial. Es considerada la obra más representativa entre las esculturas kinéticas del autor. Los elementos utilizados fueron ruedas simuladas, coloridas formas geométricas, que desde sus diferentes ángulos y a través de su complejo sistema mecánico, permiten diversas funciones, como volteretas de sus ruedas, chorros de agua, emisiones de fuego y ejecuciones musicales.
Yaacov Agam, uno de los más reconocidos artistas de Israel, nació en Rishon le- Zion, Palestina (1928), cursó estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Bezalel, en Zurich y en la Academia de Arte Abstracto de París.
Su primera exposición individual tuvo lugar en 1953 y en 1955 participó en la primera exposición de arte cinético en la Galería Denise René de París, junto con Soto, Cruz- Diez y Calder. Expuso en la Bienal de París , 1959, en la muestra El Movimiento en el Arte de Ámsterdam y en la Bienal de Sao Paulo, 1963, en donde obtuvo el primer premio.
A partir de sus obras táctiles, transformables y pinturas polifórmicas de los años 50, ha seguido experimentando con nuevos medios en la búsqueda de desbordar el límite de la segunda y tercera dimensión para lograr la cuarta, y así, superar el carácter estático de la obra de arte.