El Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia presenta hasta el de junio de 2016 la exposición "Flujos deseantes" del artista colombiano Juan Fernando Herrán, curada por María Belén Sáez de Ibarra. La muestra hace una revisión del trabajo artístico realizado por Juan Fernando Herrán entre 1987 y 1993. Se trata de la época más temprana de su trabajo, caracterizada por la experimentación e intuición en la transformación de materiales tan disímiles como el pelo humano, el plomo, el material vegetal, la fotografía, el estiércol, la arcilla, y el video. "Flujos deseantes" reúne por primera vez aproximadamente doce obras de distintos formatos, entre esculturas e instalaciones, realizadas cuando el artista terminó sus estudios en la Universidad de los Andes en Bogotá y empezaba su Maestría de Londres. Algunas hacen parte de su colección personal, y otras, de colecciones institucionales o privadas, como las piezas Sin título (Corona de espinas, 1990) y Flotsam and Jetsam (1993), propiedad de la Colección de Arte del Banco de la República. Cuatro de las obras fueron producidas especialmente para esta exposición, ampliando su formato para adaptarlas a las grandes dimensiones del Museo de Arte de la Universidad Nacional y a las exigencias de su espacio, luz y arquitectura. Un ejemplo de ello es la obra Sin título (Bolas de pelo humano, 1990), que antes medía 1 x 1 metro y ahora alcanza los 20 metros cuadrados, o la instalación Sin título (Varas de pelo, 1992) que ahora alcanza los 5 metros de altura, para tomarse la piscina central del museo y crear, en sus 7 x 10 metros, una especie de bosque humano por el cual pueden transitar los visitantes. La exposición, caracterizada por su lenguaje escultórico, mantiene como eje temático el cuerpo y su relación con la muerte y el paisaje. Varias de estas piezas están enmarcadas en un periodo histórico difícil para los colombianos, cuando la presencia de la muerte estaba muy cercana por la detonación de bombas y diversos actos violentos, y las obras se convirtieron en actos de resistencia que surgían de un interés de materializar las sensaciones e inquietudes del momento, pero convirtiendo al material en protagonista. De esta manera, cada obra es resultado de un proceso de experimentación con diversidad de materiales que generaban conexiones psíquicas en torno a este tema central. En el caso de Sin título (70 objetos), integrada por piezas realizadas en arcilla sin cocer que semejan huesos y aluden a armas, herramientas u objetos de la Inquisición que podrían tener un accionar violento con el cuerpo, algunas de dichas piezas incluso fueron creadas con los ojos cerrados.