Nota de Arte29 de octubre de 2016

Exposición México 1900-1950, Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias

Enteramente diseñada en México por Agustín Arteaga, exdirector y conservador del MUNAL (Museo Nacional de Arte), y preparada conjuntamente por los equipos mexicano y francés (Grand Palais), esta exposición tiene su origen en un acuerdo bilateral entre México y Francia, por lo que obedece a la voluntad de un muy alto nivel de decisión oficial. Se trata ante todo de una exposición de tipo histórico, inscrita en una cronología que presenta los fundamentos del arte moderno mexicano y su apertura internacional. Con sus más de doscientas obras, muestra un amplio panorama de la creación artística de medio siglo, aquel medio siglo en el que se forja lo esencial de la modernidad mexicana en todas las artes (esencialmente en pintura, pero también en grabado y fotografía, los cuales están bien representados). En cambio, observamos pocas esculturas fuera de las magníficas La ville sans fin, hommage à Frederick Kiesler (La ciudad interminable, homenaje a Frederick Kiesler, 1961) y Pirámides mexicanas (1959) de Mathias Goeritz, que pondrán un punto final y cronológico a la exposición. La museografía se despliega en dos niveles y está compuesta de cuatro grandes secciones que cruzan cronología, movimientos oficiales (el movimiento muralista y la Escuela Mexicana con sus tres grandes figuras: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros), corrientes o artistas marginales, con el estridentismo y el surrealismo, la historia (la Revolución Nacionalista), la sociología (el lugar que ocupan las mujeres en la pintura y en el cine) y los vínculos de México con Francia y Estados Unidos. El arte contemporáneo está presente con tres artistas repartidos en varias secciones: Minerva Cuevas (video, Buveur, Bebedor, 1995), Gabriel Orozco (mina de plomo sobre papel, Havre-Caumartin, 1999) y Rafael Lozano-Hemmer, cuya proyección En el aire: estridentismo, de 2016, es la única obra realizada especialmente para la exposición. La demostración, a través de las obras, de la construcción de una identidad moderna en México o de una modernidad que podemos definir como propiamente mexicana es pues el eje del concepto museográfico. El recorrido debería permitir al público francés abordar la diversidad creadora del arte mexicano, su esplendor tan singular, así como sus influencias europeas, además de los "Grandes", y de Frida Kahlo, como lo indica el título. Obras célebres como Paisaje zapatista (1915) de Diego Rivera, Las dos Fridas de Frida Kahlo (1939) o Las soldaderas (1926) de José Clemente Orozco se codean con algunas menos conocidas por el público o nunca mostradas en Francia, tales como El velorio (1889) de José Jara, La mujer y el payaso (1909) de Ángel Zárraga o el Autorretrato (El Gran Coronel, 1945) de David Alfaro Siqueiros. Otras más modestas en su formato pero no menos emblemáticas construyeron esa modernidad al margen de la todopoderosa Escuela Mexicana y sus imperativos iconográficos y estéticos, como Estridentopolis de Ramón Alva de la Canal (hacia 1927) y Verano (1937) o El sueño de la Malinche (1939) de Antonio Ruiz, entre otras; sin olvidar las obras surrealistas de María Izquierdo, Sueño y presentimiento (1947); las caricaturas de Miguel Covarrubias: Harlem (1939) o Adolph Hitler (sin fecha) o los hermosos Génie de l'espèce (Genio de la Especie) de Gunther Gerzso (1938) y Cuna de Leonora Carrington y José Horna (1949).
Exposición México 1900-1950, Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y las vanguardias

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