...Thus grew the tale of Wonderland: Beneath the setting sun... Alice! A childish story take, And with a gentle hand Lay it where Childhood's dreams are twined In Memory's mystic band, Like a pilgrim's wither'd wreath of flowers Pluck'd in a far-off land. Alice's Adventures in Wonderland, Lewis Carroll Esteban Lisa llega al País de las Maravillas, al Líbano, al país de los Cedros de Dios, a la antigua Fenicia, en forma de viaje espiritual y místico. Lo hace con su paleta de colores, su pincel y su lápiz en mano. Su vinculación afectiva con este maravilloso país fue gracias a uno de sus discípulos de origen libanés, Horacio Boustany El Khoury. Las formas abstractas de la pintura de Esteban Lisa parecen estrellas en el silencio del firmamento que, junto a sus escritos, nos aproximan al gran misterio del universo, a las maravillas de la existencia y la creación. La huella de Lisa es de hecho un mensaje humanístico. Su rastro lo han seguido sus discípulos y muchos otros. «¿Lo que es, siempre será, nunca podrá no ser», afirmó el filósofo. Hoy Esteban Lisa, peregrino y emigrante, rinde homenaje al pueblo Libanés en la persona de Horacio Boustany El Khoury, a su tierra natal España, y a su tierra adoptiva Argentina. El artista nos obsequia revelándonos su alma y sus orígenes a través de sus pinturas, creadas con los colores exóticos y sutiles de sus raíces, en forma de bellísimas guirnaldas. La obra y el pensamiento de Lisa trazan un triangulo perfecto donde tres tradiciones culturales se integran armoniosamente. Ya en el año 1962 imparte una conferencia ante la Sociedad Libanesa de Gualeguay (Argentina) en conmemoración del decimonoveno aniversario de independencia del Líbano, cuyo título fue La cultura tradicional del Líbano, la cultura contemporánea y el arte de Asef Bichilani. Extractos de este texto se encuentran en el catálogo de esta muestra. El árbol, símbolo de la vida, de la familia, de la fortaleza, de lo sólido, de los cimientos de la existencia, representa el ciclo eterno del nacimiento, crecimiento, muerte y renacimiento. Los pilares del palacio de los antiguos reyes del Líbano-el mismo palacio en el que vivió la diosa Isis, que vino a esta tierra milenaria en busca de su amado Osiris-fueron construidos con madera del Cedro de Dios, y sobre ellos se esculpió el carácter inmortal del pueblo libanés, con sus mitos, música y tradiciones seculares. Sus valores sagrados son la familia, la amistad y el respeto a todas las creencias. Esteban Lisa nació en un pueblo cerca de Toledo, España. Al igual que Beirut, Toledo fue una ciudad donde convivieron múltiples culturas y religiones. La libertad, tolerancia y fraternidad fueron sus cimientos. Siguiendo esta misma tradición Esteban Lisa, enseñó pintura a inmigrantes judíos, libaneses y sirios en un barrio humilde de Buenos Aires. En esta conjunción, después de su muerte, nació la idea de la Fundación Esteban Lisa fundada por el notable industrial árabe libanés Horacio Boustany El Khoury, el peletero y artista judío Isaac Zylberberg, y por el escritor de origen europeo Francisco Pelegrín. Todos ellos fueron fieles discípulos de Lisa. La memoria de Horacio Boustany El Khoury regresa hoy al país de sus ancestros gracias a la familia Audi con la que le unió siempre un fuerte lazo de amistad. La obra de Lisa y sus enseñanzas han sido el hilo conductor que ha unido a estas familias y ha hecho posible esta exposición. Como una obra maestra, escrita en forma de diario personal, los pequeños e íntimos cuadros del artista deberían agruparse para ser observados como un gran cuadro, donde la totalidad de su experiencia vital se manifestase como imagen, fuerza y movimiento. Su obra es fiel reflejo de sus principios espirituales y éticos cuya finalidad es la evolución del hombre. De esta semilla ha nacido un árbol bello y fuerte que ha resistido el ciclo continuo del tiempo y del cambio de las estaciones. Sus ramas forman el pentagrama donde las hoja...