La exposición, que se muestra hasta febrero de 2019, destaca el extraordinario acervo que tiene el MoMA: once esculturas de Brâncusi reunidas por primera vez, junto con dibujos, fotografías y películas. La selección de material de archivo inédito da luces sobre el proceso creativo del artista y sus relaciones con amigos, cuidadores, albaceas y mecenas, entre los que se incluye este museo. Lo que surge aquí es un retrato completo de un artista cuya aproximación audaz e ingeniosa a la forma cambió el curso de la producción artística que vino después. Brâncusi nació en la parte rural de Rumania y se trasladó a París en 1904, donde estableció su taller y rápidamente se insertó en los círculos del arte vanguardista. En su ciudad adoptiva, acogió el ánimo experimental modernista, junto con un interés por la maquinaria moderna y por la cultura popular. Hizo películas con su amigo Man Ray, en las que capturaba su vida cotidiana en el estudio mientras trabajaba con sus materiales y sus musas, activando sus obras de arte mediante el movimiento y la recombinación y revelando sus fuentes de inspiración: animales jugando, la luz en la naturaleza y la danza. Hasta el día de su muerte, sin embargo, se presentaba orgullosamente con una imagen de campesino de barba larga, con camisa de trabajo y sandalias. Además de esculturas, Brâncusi también produjo dibujos, fotografías y cine. Aunque no fueron muchos dibujos, los que hizo los ejecutaba de manera casual con cualquier material que tuviera a la mano. Brâncusi seleccionaba temáticas que hicieran eco de sus esculturas, como el estudio referente a la escultura, que ya no existe, The First Step (El primer paso). Además de dibujos de mujeres, también plasmaba en estos sus esculturas y otros objetos dispuestos en montajes que efectuaba en su estudio. La relación de Brâncusi con la fotografía, sin embargo, fue mucho más deliberada. Al igual que con su aproximación al dibujo, tomó numerosas fotografías de sus esculturas, en las que, con frecuencia, capturaba cómo estaban instaladas en su estudio. Aunque algunas de sus fotografías son representaciones directas de su trabajo, muchas ocultan al sujeto, en vez de mostrarlo, como sucede con la obra Autorretrato en el estudio. Brâncusi realizó películas en las que se capturaba a sí mismo trabajando. Aunque pocas películas de Brâncusi sobreviven, muchas de las que sí son demostrativas de su interés por el movimiento de los objetos a través del espacio afirman su deseo de que su obra fuera experimentada en todo su rededor. "Esculturas de Constantin Brâncusi" fue organizada por Paulina Pobocha, curadora asociada, conjuntamente con Mia Matthias, miembro de Curaduría del Departamento de Pintura y Escultura.