"Mi placer sería quemar toda mi obra. Mi última obra, una gran llamarada".
Iommi nació en Rosario (Argentina) en 1926 y se inició en el arte en el taller de su padre, un escultor italiano graduado en la Academia de Brera (Milán). Antes de los veinte años exploró el arte abstracto con Tomás Maldonado, Alfredo Hlito, Raúl Lozza y Lidy Prati, con quienes, para 1945 y acompañado de otros jóvenes, fundó la Asociación Arte Concreto Invención, que escribió uno de los capítulos más importantes de la vanguardia rioplatense.
Un año más tarde, los pintores y escultores concretos presentaron la primera muestra del colectivo en el Salón Peuser. En el catálogo publicaron el "Manifiesto invencionista", documento capital del constructivismo en Argentina. Invitado por el Gobierno de Italia en la década de los sesenta, recorrió Italia, Suiza, Inglaterra, Estados Unidos y Francia. En esta época su obra comienza a cambiar y en 1971 se ve el resultado con "Una línea, un espacio", en la Galería de Carmen Waugh.
Su obra puede describirse a través de cuatro etapas: las esculturas de la década de 1940, que significaron el inicio del arte concreto argentino; el período geométrico, entre 1951-1970; el período de los setenta y ochenta, sobre la violencia de la época, y su etapa final después de los noventa, destacada por las propuestas espaciales en las que nuevos materiales plantearon diversas relaciones con el espacio.
Estas líneas de investigación ponen en evidencia su prolífica trayectoria, que va del funcionalismo, al ensamblaje, a la resignificación de objetos cotidianos, muchos de ellos encontrados. Con esta última opción puso en tela de juicio la racionalidad ordenadora, mostrando su interés y capacidad para moverse dentro de una heterodoxia expresiva que fue constante en su obra, mostrando en su extensa producción su capacidad para analizar los cambios históricos que le tocó vivir, de allí la actualidad que su obra mantiene .
Como acertadamente afirma Elena Oliveras (ArtNexus No.29) " De manera casi metódica, Iommi no dudó en contradecirse a sí mismo. Quebró "la imagen propia", es decir el orden previsible de una continuidad de estilo, para dar cabida a sus nuevas y auténticas preocupaciones. Por eso resulta, sobre todo para las nuevas generaciones, una figura paradigmática". No es frecuente encontrarse con artistas que son capaces de cuestionar y echar por tierra sus propios hallazgos, incluso cuando estos tenían amplio reconocimiento de crítica y público.
