Instalación9 de enero de 2015

Emma Malig, « Atlas in fine II »

La instalación que presentó la artista chilena Emma Malig en la Maison de l'Amérique latine fue diseñada para ese lugar así como la música que la acompaña, que fue compuesta por la misma artista y que consiste en un frotamiento de cuerdas de piano, cuerdas iguales a las que utilizó para fabricar las esferas. Este trabajo se inscribe en una búsqueda que Emma Malig inició hace muchos años en torno al ser errante, al exilio y al desplazamiento que ella asocia con un movimiento infinito. Seleccionada para la « Nuit Blanche » (Noche Blanca) de 2013, galardonada con el Premio de la Bienal de Cachan en 2014 (para el 2014 está prevista una exposición individual en esta ciudad), esta artista discreta, poetiza y viajera al mismo tiempo (estudió cuatro años en el Japón), imaginó un objeto en movimiento compuesto de tres esferas imbricadas una dentro de otra mientras que la tercera, externa, permanece fija. Las esferas están constituidas por fragmentos de gaza pintados de azul y bordados, tiras de papel, algunas con impresiones litográficas, discretas pero muy presentes, de palabras como « Migrare » (Migrar), « Lamenti » (Lamentos), « In fine » (Por fin), « Alas » u « Océanas », que escanden la metáfora escogida. Una de estas esferas « representa » las rutas de navegación de las aves migratorias; otra el mar y los naufragios del estrecho de Gibraltar; la tercera, las constelaciones que, desde la Antigüedad, sirven de guía a los viajeros y a las aves. Es un mundo en dos niveles donde predomina el color azul: el del cielo con la migración de las aves, el del mar donde desaparecen los náufragos. Aunque esta rotación infinita – a penas iluminada por una lámpara colocada en el centro, y ritmada por el sonido de metálica rareza que la acompaña – es mágica, refinada y poética, no nos hace olvidar el drama de los migrantes, el no-retorno, la fragilidad del sueño, el carácter ineluctable de lo desconocido. La permanente circularidad se ve enriquecida por todo un trabajo efectuado con las sombras proyectadas, ya sea en el suelo, en las paredes o en el techo. Estamos viviendo la experiencia de una obra de arte total, donde sonido, luz, movimiento e imágenes despiertan nuestros recuerdos y nuestra imaginación.
Emma Malig, « Atlas in fine II » | artnexus