La retrospectiva, abierta al público hasta el 9 de febrero de 2020, presenta esculturas, instalaciones y obras en técnicas mixtas a gran escala de la artista, que fusionan aspectos formales y conceptuales de su práctica artística mediante el uso de materiales naturales, así como el uso del género del paisaje para reinterpretar relaciones entre naturaleza, historia e identidad.
Teresita Fernández expone obras realizadas desde mediados de la década de 1990 hasta el presente, que ofrecen una visión integral de su carrera. Se destacan obras como Untitled (Sin título), de 1997, una escultura de piso con espejo que hace referencia al voyerismo, pero alienta la autorreflexión de quienes están dentro de la estructura, mientras que Fire (Fuego), de 2005, utiliza miles de hilos de seda teñidos a mano para construir patrones de llamas que se animan con la luz y el aire, a medida que los espectadores se mueven alrededor de la escultura.
Fernández, quien nació en 1968 en Miami, de padres cubanos, vive y trabaja en Nueva York; es conocida por sus destacadas instalaciones públicas y esculturas experimentales. A través de su práctica, explora la percepción y la psicología de mirar, manipulando regularmente la luz y el espacio para crear experiencias inmersivas, íntimas y sugerentes, tales como formaciones de nubes y el cielo nocturno.