Fernando Mesta invitó al poeta Luis Felipe Fabre a curar una exposición poco convencional para House of GAGA (que de por sí ha brillado como un espacio poco convencional en la escena del arte mexicano). La idea de la exposición fue, por supuesto, de Luis Felipe Fabre, quien invitó a un grupo variopinto de poetas (entre los que podemos destacar a figuras consagradas como Mónica Nepote, Luigi Amara, Sergio Loo Enrique González Martínez e Inti García Santamaría, además de nuevas luminarias como Daniel Saldaña París y Alejandro Tarrab, Esta exposición, según nos explica el propio Fabre "surge a partir de una serie de discusiones sobre sistemas y economías" según la cual "La soledad y las crisis del mundo del arte y de la poesía" pone en evidencia, "la distancia que las separa y lo mucho que, pese a las apariencias, se necesitan cada vez más la una de la otra". Fabre invita a todos estos poetas, los llama artistas, y, según especifica "han trabajado con la palabra como medio principal," para proyectar sus materiales hacia el objeto. Una de las preguntas que lanza Fabre es ¿Hasta qué grado de densidad matérica un poema puede seguir siendo un poema? Mónica Nepote, quien ha trabajado en el pasado en propuestas multimediáticas que tienen el poema (o la poesía) como base expresa de manera literal las tensiones entre mercados incomparables e incompatibles como el mercado del arte y el que describe como "micromercado de poesía", en una pantalla corren los indicadores del mercado de valores, acompañada de la banda sonora –escuchada con audífonos- de un poema leído en voz alta. La pieza fue hecha en colaboración con Daniel Loustaunau y se llama "Efecto viral sobre la economía del lenguaje". Nepote se rinde ante la evidencia, según declaró a VICE, de que "la poesía "vendible" o exitoso no es exactamente el tipo de poesía que uno espera que ponga en crisis (…) la estabilidad de un lenguaje (…) secuestrado por metas tecnomercantiles". En términos concretos, entre economía, densidad matérica y vasos comunicantes entre arte y poesía, los poetas buscan vender(se) como los artistas y para ello buscan imitar las fórmulas y los canales que estos explotan para vender(se). Fabre se queja de valor simbólico de la poesía en el papel moneda: "Sor Juana en el billete de doscientos pesos, Nezahualcóyotl en el de 100, Octavio Paz en las monedas 20: no es una mala valoración si uno la piensa bien. Si es verdad que el tiempo es oro es porque con dinero uno puede comprar tiempo." Extiende la premisa de este valor simbólico como gasto en su pieza que tiene como título un poema de Sor Juana: "¡Que dieran los saltimbancos, /a poder, por agarrarme / y llevarme, como Monstruo, /por esos andurriales / de Italia y Francia, que son / amigas de novedades / y que pagaran por ver / la Cabeza del Gigante, /diciendo: Quién ver el Fénix /quisiere, dos cuartos pague... y que es una alusión (pero también una metáfora) un tanto obvia de las mecánica de consumo: Sor Juana representada como esfinge ofrece oráculos a cambio de monedas. Sería interesante que Fabre llevará esta escutlura/artefacto a centros comerciales y documentara la interacción con un público fuera de una galería de arte. La exposición ha sido llamada Todos los originales serán destruidos (lo que es una promesa, pero también una amenaza en el más puro espíritu del Cabaret Voltaire). Incluye también poemas objeto de Ismae...