Por primera vez en la historia, el museo más importante de Holanda lleva a cabo una transformación total de su edificio y de su colección. El 13 de abril se inauguró la espectacular remodelación del Rijksmuseum de Ámsterdam realizada por el estudio de arquitectura español Cruz y Ortiz. "Antes era un edificio laberíntico, oscuro, dramáticamente alterado con el paso de los años e incapaz de aceptar el gran número de visitantes que recibía… Hemos recuperado la esencia del edificio original", comenta Antonio Ortiz, uno de los arquitectos del proyecto.
El antiguo edificio se convierte ahora en un museo con una superficie de 30.000 metros cuadrados (12.000 de superficie expositiva). Incluye una entrada mucho más iluminada, un pabellón de arte asiático, 80 salas, 1,5 km de recorrido, 5400 metros cuadrados de biblioteca, un restaurante, dos cafeterías para 500 personas y 14,418 metros cuadrados de jardín. Además se ha reconstruido la decoración interior original en los principales espacios expositivos del museo. El proyecto de renovación tuvo un costo total de 375 millones de euros.
La presentación de la colección permanente del Rijksmuseum también se ha renovado totalmente. Del millón y medio de piezas que alberga se han seleccionado 8.000 para ofrecer un recorrido panorámico por la historia del arte de los Países Bajos desde la Edad Media hasta el siglo XX. La Galería de Honor –donde se exponen las obras maestras mundialmente conocidas de Rembrandt, Vermeer, Frans Hals o Jan Steen– y las 30 salas dedicadas al Siglo de Oro del arte holandés constituyen el corazón del museo. La Ronda de Noche de Rembrandt es el único cuadro que volverá a ocupar su lugar original. Por primera vez se exhibe también una selección de piezas de arte y diseño de la primera mitad del siglo XX.
El proyecto estuvo bloqueado durante años a causa de las protestas de la Federación de Ciclismo de la ciudad, que rechazaba el proyecto inicial ya que limitaba el paso de las bicicletas a través del corredor central del edificio. Para superar esta oposición, los arquitectos tuvieron que diseñar una segunda propuesta, diferente a la que presentaron al concurso internacional para la ampliación y remodelación del edificio y una tercera alternativa, ya definitiva, que da con el equilibrio entre visitantes y ciclistas.