La exposición "Deborah Castillo: Political iconoclasm and other forms of civil disobedience" (Iconoclasia política y otras formas de desobediencia civil), curada por Sara Garzón, examina la propia forma de disidencia política de la artista y la manera en que responde al represivo gobierno de Venezuela. Tomando como punto de partida la figura icónica de Simón Bolívar –libertador de gran parte de América del Sur–, Castillo investiga el mito de la nación a través de la construcción de héroes políticos y militares. Enfrentando al régimen del fallecido Hugo Chávez, la artista cuestiona el nacionalismo creciente engendrado por el expresidente venezolano, quien enfocó su campaña política en el culto a Simón Bolívar. En una serie de intervenciones al clásico busto del Libertador, la artista revela las fallas del Estado y de sus promesas utópicas. A pesar de ser consciente de los esfuerzos de Chávez para eliminar la oposición, Castillo promulga su primer acto de desobediencia en una ejecución pública en la que lame el maletero de un funcionario militar. Debido a este acto peligroso la artista es víctima de la persecución del gobierno cuando en la televisión nacional el presidente Hugo Chávez lo declara enemigo del Estado. El artista se manifiesta a través del juego entre la adoración y el odio, la construcción y la destrucción. Las obras de Castillo proponen una mirada crítica sobre la historia social y política de Venezuela, a través de una serie de gestos iconoclastas que pretenden deconstruir el símbolo del Libertador, con el fin de dejar al descubierto su ficción, cuestionar su legitimidad y, en última instancia, eliminar su poder. La muestra se podrá visitar hasta el 22 de abril en la Galería Bibliowicz de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York.