Obituario11 de febrero de 2016

Cornelis Zitman

Cornelis Zitman, escultor venezolano nacido en Holanda, falleció en Caracas el 10 de enero, a los 89 años de edad. Deja importante legado al arte del continente. Su vida creadora se desarrolló esencialmente en Venezuela, donde llegó de Holanda a sus 21 años, recién graduado de la Academia de Bellas Artes de La Haya. Luego de rehusar el servicio militar por desacuerdo con la política holandesa en Indonesia, vino a Venezuela en un barco petrolero sueco. Fue diseñador y luego director de una fábrica de muebles. En 1958 expuso por primera vez (Galería de Arte Contemporáneo de Caracas). En 1980 me dijo: "Yo creo que no soy típicamente un artista, que soy todo lo contrario de la imagen del bohemio, el soñador. Yo sí sueño, pero de forma muy seria. Soy muy práctico, he estado en la industria, en la universidad, en muchas experiencias donde sentía que era capaz de hacer cosas positivas. He regresado de todo eso un poco desilusionado, y lo he reencontrado en la escultura. Creo que la escultura me ha abrazado a mí, porque para mí es un refugio". Si su formación holandesa más intensiva habían sido el dibujo y la pintura, luego, frente a las diversidades étnicas de América, creció su pasión escultórica. En 1961 viaja a Holanda a estudiar técnicas de fundición. En 1964 trabaja en el taller de Pieter Starreveldt, y regresa definitivamente a Venezuela. En 1971 expuso por primera vez en la Galería Dina Vierny de París, y en los años siguientes, en Venezuela, Francia, Suiza, Holanda, Estados Unidos, Japón. Obtuvo, entre otros, el Premio Nacional de Escultura del Salón de Artes Plásticas de Caracas (1951), el Premio de la Bienal de Escultura de Budapest (1971), el Kotaro Takamura Grand Prize del Museo Hakone, Tokio (1982). En 2005 fue condecorado con la Orden del León Neerlandés. Zitman nos cuenta que llegó a su exposición en París después de pasar unos días en Ámsterdam, y al entrar en la galería se impresionó al ver de pronto sus esculturas con ojos europeos. Y habla de un Zitman de Ámsterdam que reaparece en él momentáneamente cuando visita a su familia holandesa. Vio entonces, con distancia, lo que le era cercano y natural al Zitman de Venezuela. Dice: "Encontré una inmensa densidad en esa galería, las esculturas pesaban. Lo que más me gustó es que no era arte moderno, era más como algo etnográfico, como esas formas que vienen del África, o formas precolombinas en tiendas oscuras y llenas de misterio". Admirador de la escultura italiana del Renacimiento y de la pintura holandesa, fue escultor de formas rotundas y dibujante de figuras leves. En el dibujo le gustaba borrar, esfumar, y con mucho cuidado ir trazando y borrando. Quería que allí "todo se desarrolle lleno de luz, y que la sombra, si existe, sea siempre transparente". De sus esculturas, Marta Traba dijo que eran la tribu de Zitman. "Eso me gustó –dijo el artista–, es como un territorio lleno de gente de diferentes tamaños... pero los chiquitos no es que son chiquitos, sino que están más lejos... y los grandes están adentro, cerca". Vivió hasta el final rodeado de esa tribu en su casa de Sorocaima, antiguo secadero de tabaco que transformó, con su esposa Vera Roos, en refugio para los suyos pero también para el arte y para quienes le visitaban. Allí, Marcel Marceau hizo su retrato, y Lindsay Kemp bailó con las máscaras de sus esculturas....
Cornelis Zitman
Cornelis Zitman | artnexus