Concierto para fotógrafos siempre fue un acto de resistencia, y su actual reencarnación no es una excepción. En 1985, el grupo Música de Cámara, integrado por el desaparecido Ángel Cosmos, Juan José Díaz Infante y Arturo Márquez, acompañados de una docena de fotógrafos, ejecutaron la pieza Concierto para fotógrafos. Treinta años más tarde, este hito histórico del arte performático y de la fotografía se ha reescenificado en el Centro de la Imagen, Ciudad de México. Cuando los "músicos" aparecieron en el escenario portando sus instrumentos (cámaras fotográficas, motores de avance, flash-electrónicos) y el concierto comenzó –con los clics de los obturadores, el girar de los motores de avance, el chirriar de los flashes electrónicos al recargarse y el rugir del sintetizador– se sintieron algunos acordes que más sonaban a John Cage que a Philip Glass. El propio Ángel Cosmos comprendió que esta obra era evidencia del porvenir de las nuevas tecnologías (el video, el sintetizador) en las artes visuales. El porvenir ya ha pasado y ha ratificado a Cosmos póstumamente. Por su lado, Juan José Díaz Infante vaticinó la integración de la fotografía, la música y el video, algo que más tarde se conoció con el nombre de "multimedia". Concierto para fotógrafos explora dos aspectos del acto fotográfico que casi siempre lo acompañan: es ruidoso, y su ruido (la música) lo producen las cámaras (los instrumentos) operadas por los fotógrafos (los músicos) y su propia presencia. El ruido del acto fotográfico es indetectable cuando el espectador simplemente observa una imagen fotográfica. Aun si optamos por una interpretación literal de "ruido", los fotógrafos solían entender que una de las ventajas de una Leica, una Hexar o una cámara digital es que son cámaras con silenciador. Al dispararlas, los sujetos retratados a lo mejor ni se enteran de que han sido fotografiados. Sin tal silenciador, el sonido de la cámara prepara gestos, voltea caras y esconde acciones; es decir, cambia el mundo. Pero la interpretación más importante de "ruido" es figurada. La presencia de una persona armada con un aparato fotográfico es "ruidosa", aun antes de oprimir el obturador. Esa ruidosa presencia llama la atención y predispone a las personas para el acto fotográfico, positiva o negativamente. El ineludible ruido de la fotografía cambia el mundo de tal manera que quien practica la fotografía en el modo documental se enfrenta a la imposibilidad de hacer un registro ruidoso y a la vez objetivo. El segundo aspecto de esta pieza de Música de cámara es precisamente la cámara; es decir, el recinto. Concierto para fotógrafos se lleva a cabo en un ambiente apropiado para música de cámara, es decir, un recinto que a la vez es –figurativamente hablando¬– una cámara "oscura", por cuanto sus aspectos fundamentales no están explicitados; es decir, iluminados o esclarecidos. La cámara qua recinto es la metáfora central de la poética del grupo. Si bien la cámara fotográfica misma es parte de un mecanismo para lograr imágenes, su simplicidad esconde la intencionalidad de su diseño y del tipo de imágenes que logra. Los procesos ópticos, físicos, químicos y geomé...