Claudia Polar Campos, directora de la Galería Forum (Lima), partió el pasado 25 de marzo dejando un gran vacío en el mundo artístico peruano. Ella dedicó más de cuarenta años al apoyo, promoción y aliento de todo tipo de actividad artística local, sin interrupción y sin desmayo. Siempre al frente de la Galería Forum –que ha festejado sus cuarenta años de actividad–, desde los comienzos se dedicó a batallar por un mercado de arte que se estableciera y consolidara en un medio donde la profesionalización galerística tenía una muy breve presencia, y, por consiguiente, donde un mercado necesario e imprescindible para esa consolidación mostraba una posibilidad abierta. Bajo estas condiciones, donde, sin duda, los artistas jóvenes eran el punto más frágil del panorama creativo, Polar no sólo diseñó junto a sus socias planteos de acceso a las obras –buscando incentivar tanto el coleccionismo como un mayor y más amplio interés por el mundo artístico–, sino que también desarrolló programas de apoyo a esos nuevos talentos, marcando un perfil institucional que se ha mantenido a través del tiempo, las distintas circunstancias y las modificaciones estructurales de la sociedad en la que se encontraba. Entusiasta impulsora de programas, concursos, encuentros de diálogo y publicaciones que dieran cuenta de las novedades no sólo locales, fue también una activa participante en el nuevo sistema de promoción internacional, acudiendo a las más prestigiosas ferias y creando un circuito de difusión de arte peruano en el extranjero. Nada de esto hubiese sido posible, sin una personalidad cuyos mayores rasgos fueron la amplitud de criterio, la paciencia, la tolerancia y el sincero interés por las propuestas más diversas, incluidas aquellas que denostaban del sistema al que pertenecía. Siguiendo las intenciones que la animaron desde el principio de su adhesión a la profesión, tratando de captar los nuevos términos del consumo de diseño y conciliando con los criterios estéticos particulares, creó prestigiosos artistas e incentivó en ellos la producción de obras utilitarias donde se plasmasen las premisas y ofertas individuales, acercando de este modo imágenes y conceptos mediante usos accesibles y atractivos. Claudia Polar deja un gran vacío y, sobre todo, un claro legado de entrega, dedicación y corrección en el quehacer del sistema artístico peruano.