Exposición30 de enero de 2020· Por Christine Frèrot

Christian Boltanski, Faire son temps (Cumplir su tiempo)

La exposición del Muso Nacional de Arte Moderno de París es la más importante retrospectiva que se haya consagrado nunca a este artista francés (París, 1944). Cuarenta secciones, temáticas y cronológicas a la vez, escanden un recorrido en el que se alternan diversas técnicas. Entre las allí expuestas encontramos fotografías, objetos (bombillos), cables eléctricos, espejos, etiquetas y prendas de vestir usadas sobre las que se proyectan videos de acciones, algunos de los cuales fueron realizados en América Latina (Animitas, en el desierto de Atacama, en Chile, en 2014, y Misterios, en el norte de la Patagonia, en 2017). Desde sus inicios, en 1967, Boltanski escruta la vida de los seres humanos y lo que subsiste de esta después de la muerte. Recurriendo a inventarios y archivos, con la creación de álbumes fotográficos y la utilización de objetos, el artista intenta, a través de pequeñas historias, reconstituir vidas en el anonimato de su desaparición. La práctica de Boltanski concilia, así, el carácter irrisorio (y efímero) de toda acción con el anhelo de permanencia y preservación propio de toda civilización. Muestra su deseo de atrapar la vida y el tiempo que transcurre, buscando luchar contra el olvido.
Las palabras Départ (Salida) y Arrivée (Llegada) (bombillos con sus roscas, cables eléctricos) abren y cierran el recorrido simbolizando así, para el artista, la vida, aquella que se nos escapa con el paso del tiempo. La exposición comienza con una obra fotográfica que evoca el envejecimiento (blanco y negro, 2007) en donde se superponen fotografías de Christian Boltanski en todas las edades. El recorrido, sin una verdadera cronología, prosigue con la alternancia de técnicas, entre las cuales podemos mencionar algunas pinturas (1967), fotografías, los Albums de photos de la famille D. 1939-1964 (1971); figurillas de cartón fabricadas con alambres e hilos de cobre recortado en Théâtre d’ombres (Teatro de sombras, 1984-1997), obra inspirada en los teatros de sombras chinescas; el bombillo denominado Cœur (Corazón, 2005), cuyo parpadeo sigue los latidos del corazón (obra que el artista retomó para la instalación perenne de la isla de Teshima, en el Japón, en donde se conservan más de 70.000 registros de corazón, procedentes de diferentes países); Le manteau (El abrigo, 1991), instalación de un abrigo tendido en el suelo y rodeado de bombillos led (inspirado en el momento en que las religiosas pronuncian sus votos, acostadas directamente sobre el suelo); y también Crépuscule (bombillos; cables negros, 2015), instalación en la que, cada día, un bombillo se apaga, reflexión sobre el paso del tiempo y la precariedad de la existencia. En Le passage (El pasaje, videoproyección muda en blanco y negro sobre tela, realizada especialmente para esta exposición), una multitud, vista de espaldas, desaparece poco a poco, desaparición que cierra esta apasionante meditación sobre la difícil travesía de los años de una vida.
Christian Boltanski, Faire son temps (Cumplir su tiempo)
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