El martes, 2 de julio de 2014, entró en vigencia la controversial ley firmada por el Presidente ruso Vladimir Putin, prohibiendo el lenguaje obsceno y todo tipo de grosería verbal o escrita en películas, teatro, medios masivos de comunicación y artes visuales. La ley sigue la pauta adoptada por el Kremlin de enaltecer los valores tradicionales y decentes de la sociedad rusa, siguiendo su firme intención de estrechar lazos con la iglesia ortodoxa. Esta prohibición es la más reciente de una serie de medidas que buscan reconstituir los principios conservadores y promover a Rusia como antítesis de la desprestigiada cultura occidental. La ley impone drásticas sanciones a quienes no la acaten, incluyendo multas que ascienden a US$72 para individuos infractores y hasta US$1,460 para empresas o grupos. Se revocará la licencia de distribución a las películas que contengan obscenidades y es obligatorio que quienes las comercialicen, adviertan al consumidor expresamente sobre el contenido inapropiado. Según la agencia noticiosa AFP, no se ha especificado qué expresiones particulares serían consideradas "inapropiadas u obscenas", pero lo que se percibe de esta imposición es un claro deseo del gobierno por eliminar el lenguaje coloquial escabroso que ha tomado fuerza en sus comunidades, conocido como "mat". Algunos alegan que hay palabras de esa jerga que son supremamente ofensivas para el ciudadano ruso y que deberían ser censuradas, mientras quienes apoyan el "mat" lo conciben como una forma de arte que permite expresar condiciones humanas extremas de dolor e ira. Se ha ridiculizado la ley diciendo que algo que es ya inherente a la cultura contemporánea rusa y que es imposible de abolir. Reconocidas personalidades del mundo de la literatura y del cine ruso como Alexander Pushkin o Andrei Zvyagintsev ven el futuro incierto que le espera a su obra a raíz de esta ley, pues al igual que la ley en contra de la divulgación pública de conductas y expresiones homosexuales, por ser tan vaga y no determinar específicamente qué es lo que se está vetando, hacen susceptible de censura a prácticamente cualquier cosa que atente contra las sensibilidades oficialistas.