En Santiago, el día 15 de octubre, murió en la Clínica Centenario, producto de una pancreatitis, el artista Carlos Leppe, figura relevante del arte chileno que en la década del setenta introdujo una nueva manera de hacer arte en Chile. Leppe realizo estudios en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, happenings en la Galería Central de Arte, y en el concurso de Senografia presentó una obra clave en su trayectoria, denominada El perchero, donde, a partir de un vestido de mujer facilitado por Francisco Copello, otro vanguardista de las performances, se desnudó en ese perchero simbólico con la Dictadura y sus agobios con las minorías. Esta obra forma parte de la colección del Museo Reina Sofia de Madrid. Otras obras fundamentales del artista son Cuerpo correccional, con textos de Nelly Richard; Prueba de artista, con Marcelo Mellado, y su vibrante participación en Chile Vive, la muestra curada por Justo Pastor Mellado en el Museo Nacional de Bellas Artes en el año 2000. Allí presentó la performance Yo soy mi padre, que cierra un periodo de vida del artista. Posteriormente, su trabajo con la materialidad en la pintura lo llevó a un terreno diferente: su trabajo de dirección de arte en televisión. Su última actividad es la de agregado cultural de Chile en Argentina y la preparación de su obra en un libro con el teórico y amigo Justo Pastor Mellado. Su obra durante la dictadura conformó espacios alternativos ajenos al régimen; uno de ellos fue el Taller de Artes Visuales, gestionado por el cardenal Raúl Silva Henríquez, defensor de los derechos humanos. Ahí se realizó la performance Prueba de artista. Esta acción marcó el fin del grabado, con todos los planes de estudio que se enseñan en ese taller, con la pulcritud y destreza emanada de esas prensas para poner la mirada en lo que sucedía en este país. Cuerpo de artista es una obra que nos conduce a la fragilidad del ser humano, ese ser con sustos y carencias, donde el ser olvida prejuicios y entra en ese campo inexplorado de la fraternidad de seres sufrientes. Otra obra tan decisiva es el uso de su cabeza para recordar a Marcel Duchamp, pero dibujar esa estrella en el cráneo nos recuerda los campos de detención de esos años. Este artista produjo un cambio en las formas de hacer arte, un cambio del que ya no se podía volver atrás; numerosos artistas siguieron esa ruta donde todo era permitido, más auún en un país clausura.