El Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela aprobó unánimemente la propuesta realizada por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de otorgar al maestro Carlos Cruz-Diez el máximo reconocimiento de esa Universidad: el Doctorado Honoris Causa. Son muchas las razones para ello. Por una parte, por su reconocida proyección internacional que durante décadas ha dejado en alto el nombre de Venezuela ante el mundo. Asimismo, porque su obra artística no sólo se ha sostenido a través del tiempo sino que continuamente se renueva logrando que el espectador tenga una inolvidable experiencia sensorial. Una de las motivaciones que indujeron a la FAU hacer esta propuesta es la obra a gran escala integrada a la arquitectura y a los espacios urbanos que Cruz-Diez ha realizado en Venezuela y en el mundo. En éstas, mantiene siempre el eje principal de sus investigaciones que es la dimensión perceptual del color. Él ha logrado "dinamizar" los espacios, sea mediante Fisicromías, Inducciones cromáticas, Colores aditivos, Transcromías y Cromointerferencias integrados a paredes, pisos y plafones en espacios propicios para la circulación del público-espectador. En espacios exteriores ha logrado crear esa buscada situación inestable a través de esa percepción dinámica del color por parte del espectador. En esto consiste la naturaleza cinética y cambiante de sus obras. Dominar la escala es requisito indispensable de una verdadera integración de sus obras a la arquitectura o al espacio urbano. En tal sentido, muchas de las obras de Cruz-Diez son asimismo un desafío para la ingeniería y la arquitectura. La experiencia del artista-diseñador, le ha permitido ampliar el campo de posibilidades de sus investigaciones. Además de sus obras artísticas e integradas a la arquitectura, Cruz-Diez ha intervenido gráficamente el espacio urbano: ha intervenido espacios de circulación peatonal en grandes avenidas en Venezuela y en el mundo; ha diseñado autobuses (e incluso aviones y barcos) activando los efectos cinéticos con su desplazamiento. El entorno –de por sí dinámico por la circulación peatonal y vehicular– se potencia con sus intervenciones cromáticas. Se trata de provocar experiencias sensoriales y estéticas en el ciudadano así como también formar el sentido de ciudadanía y pertenencia. Son muchas las obras a gran escala realizadas desde los años sesenta a la actualidad. Mencionemos apenas algunas: sus diversas Cromovelas que se elevan verticalmente con formas contorneadas; sus Fisicromías como las realizadas en la Plaza Venezuela (Caracas, 1982) o en Valencia, estado Carabobo (2001); ambientaciones compuestas de Fisicromías y Colores aditivos como las realizadas en centrales hidroeléctricas en Venezuela o bien la Ambientación de color aditivo en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar (Maiquetía, 1974). Asimismo, intervenciones en el paisaje con sus Laberintos cromo-vegetales, elaborados con plantas de color diverso que actúan como elementos constitutivos de la obra. En todas, el desplazamiento del espectador es elemento capital en la percepción de las obras. Obras urbanas en gran escala se encuentran, además de su país natal, en Francia, Estados Unidos, México, Puerto Rico, Santo Domingo, Panamá, Colombia, Argentina, Reino Unido, España, Alemania, Corea del Sur.