Con una instalación escultórica titulada 1000 años (2019), Tomás Díaz Cedeño hace referencia a los años de infancia que pasó viajando con su madre por la faja volcánica mexicana. La obra consta de cinco esculturas colgantes de hormigón vertido, conectadas por un sistema de riego que envía gotas de agua por las cadenas, y el hormigón se acumula en bases de cerámica. Asemeja un paisaje de estalactitas que cuelgan del techo del museo, y que poco a poco gotean agua. Díaz hace un señalamiento a las complejas relaciones socioeconómicas que establecemos con la naturaleza; de esta manera, al observar un paisaje natural, el artista nos pide visualizar las problemáticas entre el mundo natural, incluidos nuestros cuerpos, la industria y el entorno urbano.
Gabriel Chaile presenta una obra creada específicamente para la trienal: mamá luchona (2021). El título proviene de una expresión usada frecuentemente en Latinoamérica, para referirse a las madres solteras que se esfuerzan por cuidar a sus hijos, a diferencia de las jóvenes que se dedican al divertimento personal. La escultura, de gran formato –hecha con barro, estructura metálica, huevos, ladrillos y pigmentos–, se basa en una pieza de cerámica de la cultura Condorhuasi (c. 400 a. C.-700 d. C., Catamarca, Argentina). Chaile retoma objetos indígenas, que fueron saqueados y organizados en museos antropológicos, con el objetivo de señalar cómo los problemas sociales del presente se conectan con una larga historia de antirresistencia colonial.
Con un interés en producir imbricaciones históricas, Arturo Kameya entrelaza hechos históricos y va superponiendo versiones y detalles de una misma historia, para hacer resonar las divergencias y contradicciones entre ellas. En la obra Who can afford to feed more ghosts (2021), recuerdos personales y diversos objetos se presentan como testimonio de problemáticas sociales y políticas de Perú: a través de dos historias, que relacionan la muerte y la resurrección; una de ellas acerca de Jaime Rolando Urbina, alcalde del distrito de Tantará (departamento de Huancavelica, en Perú), quien fue arrestado por violar el encierro y romper el toque de queda durante la pandemia de COVID-19, en el 2020. Al ser sorprendido por la policía, Torres fingió estar muerto dentro de un ataúd; las fotos de esta absurda escena se volvieron virales. Kameya hace una reflexión en torno a la manipulación mediática y pone en escena una instalación que recrea una cena para los muertos.
Escultura cinética, sonido y video son los medios utilizados por Gabriela Mureb, para recobrar experiencias relativas a la continuidad, el ritmo y la repetición. A la vez que cuestiona el significado y el valor de los sistemas de producción industrial, la artista nos recuerda el declive de nuestros cuerpos. Machine #4: Stone (ground), de 2017, se inspira en un proverbio popular brasileño: "Agua blanda sobre piedra dura y golpea hasta agujerear", el cual dio el título a la actual trienal. Se trata de un motor que activa una barra de aluminio que golpea repetidamente una piedra, en un staccato constante. Con el tiempo, la varilla finalmente hará un agujero en la piedra, creando un polvo fino que se acumula y se disuelve en la atmósfera circundante.
Del total de 41 artistas incluidos en la actual exposición, el 41.46% son norteamericanos; el 22%, europeos; originarios de Asia, el 22%; de África, el 4.8%; Oceanía, el 2.4%, y de Latinoamérica, el 12.20%. En las versiones anteriores, la presencia de artistas latinoamericanos basados en y fuera de Estados Unidos fue, en 2018, del 15.3%; en 2015, del 5.7%, con el pico más alto en el 2012, con un 28%, y la presencia más baja, en la primera versión del 2009, con un 6%.
NOTA
[1]. “Água mole em pedra dura, tanto bate até que fura”, El agua blanda sobre la piedra dura golpea hasta perforar. Que tiene versiones similares en diversas culturas.

