El Centro de Artes Integradas exhibe en su sala William Werner, la exposición Canto Fluvial del artista venezolano, Antonio Ugarte quien regresa al país con esta muestra que reúne pintura, fotografía e instalación, a través del eje conceptual de las aguas y las flores.
El tema de las aguas se mantiene constante en la obra de Antonio Ugarte desde los años noventa y para Susana Benko, curadora de la muestra, este tema no llegó por casualidad, "fue resultado de una cadena de situaciones que permitieron al artista orientar parte de su trabajo por esta vía".
Antes de llegar a París en el año 1994, en la obra de Ugarte predominaban los personajes y atletas representados en diversas posiciones y pintados con una factura expresionista desde el punto de vista de las formas y del color y de este período puede desprenderse que muchos de estos atletas tenían relación con el agua: un chorro, una piscina, una manguera, la lluvia.
Con la invitación a exponer en la "Ciudad Luz", Ugarte tuvo la oportunidad de observar las aguas del Sena durante varios meses mientras preparaba la exposición. El movimiento del agua y especialmente las variaciones de la luz según las horas y los cambios de estación fueron una gran revelación.
Desde entonces, puede decirse, que la pintura de Antonio Ugarte oscila entre dos vertientes: una obra centrada en la representación humana –en la valoración del cuerpo en sí– y otra en la representación de la naturaleza. Ésta, a su vez, representada de dos maneras: como espacio o como un segmento de éste. Es lo que sucede con las flores y las aguas. En el primer caso, las flores se enmarcan en un espacio natural, en el segundo, se trata de la visión detallada del flujo de agua. No obstante, ambas vertientes mantienen lazos.
