Andy Warhol recibió el encargo, con motivo del centenario del automóvil, de una serie de ochenta obras que registraran la historia del automóvil desde el Daimler Motor Coach y el Benz Patent Motor Car, ambos de 1886, hasta el presente. La serie Cars 1986/87, que Warhol no terminó, fue la última que realizó en vida; solo se completaron 36 pinturas en serigrafía y 13 dibujos que representaban ocho modelos diferentes de Mercedes-Benz. Al igual que sus trabajos anteriores sobre la iconografía de los productos de consumo de marca y de las celebridades, Warhol consiguió reunir la imagen del automóvil, concretamente de la marca Mercedes-Benz, en el contexto de las “artes mayores”.
En esta exposición, por primera vez en tres décadas en el Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, los coches de Warhol se emparejan con los coches reales que los inspiraron. Los vehículos de la muestra se describen como "algunos de los coches más emblemáticos y valiosos del mundo", e incluyen el W 125 de 1937 y el C 111 II de 1970 (ambos cedidos por el Museo Benz). Al margen de la "iconografía de lo cotidiano" de Warhol, estos automóviles de época, como muchos productos de lujo exclusivos, son deseados por muchos, pero apenas están disponibles para las masas. Así, como objetos de anhelo general e íconos de la historia del automóvil, las imágenes abstractas asociadas a estos productos de consumo ocupan un espacio destacado dentro de la memoria cultural.