Obituario11 de septiembre de 2014

Ana Mercedes Hoyos

En el 2011, en el Memorial a José Martí en Cuba, se llevó a cabo la exposición "Aurora" de Ana Mercedes Hoyos, curada por Camilo Chico Triana. Cuando vi esa exposición pude entender a una artista muy comprometida con la historia y en particular con la población negra de nuestro país, en particular la de San Basilio de Palenque. Me encontré con obras que mostraban detalles de los vestidos de los afro descendientes, otras que aludían al terrible viaje que padecieron los esclavos en galeones negreros y las que más llamaron mi atención fueron las obras que al terrible comercio de la esclavitud como "Triángulo comercial" (2005) que destacaba las rutas que utilizaban los barcos negreros entre Europa, África y América. Esta exposición narraba una historia que situaba a Hoyos en la punta de esa línea de artistas que han reflexionado sobre lo negro dentro de la cultura nacional, entre quienes encontramos a Nelson Fory, Liliana Angulo, Trinidad Caballero Beaine, Fabio Melecio Palacios, Mercedes Angola entre otros. Desde ahí comencé a interesarme por una artista que había sido destacada en su momento por Marta Traba y luego por Eduardo Serrano y Edward J. Sullivan entre otros críticos de arte. A raíz de esta exposición se realizó un encuentro donde nos conocimos y comenzamos un diálogo estrecho sobre su obra compartiéndo varias tertulias con su amigos y su esposo Jacques Mosseri y su hija Ana. En su casa-taller del barrio La Macarena, tuve la fortuna de ver sus pinturas de los años sesenta y setenta: las famosas ventanas y sus atmósferas; estás últimas verdaderas obras maestras. Las obras de ese periodo, fueron cuidadosamente seleccionadas y exhibidas en Bogotá en la exposición "La geometría como pretexto" curada por Osbel Suárez y Eduardo Serrano en el 2012, posicionando así a Hoyos en el lugar que se merecía dentro de la historia de la pintura en Colombia. Su última exposición, "Tres-D" exhibida en la Galería Nueveochenta en Bogotá. A estas tres exposiciones que he mencionado le antecedió una gran retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de México, que reunía dibujos, pinturas y esculturas; es de anotar que la escultura ocupó un lugar importante dentro del universo plástico de Hoyos, cosa que parecía natural dado el tratamiento de los objetos y las formas que trataba en su pintura. Aún recuerdo uno de esos encuentros en el que Ana Mercedes muy orgullosa, toma una caja donde venían varios libros-catálogos y me dice: "Mire, me acaba de llegar esto; me lo envía Edward Shaw; y uno es para usted". La lujosa edición de "Pintura contemporánea latinoamericana" (2011), es una publicación que reúne lo más selecto de la pintura del continente, perteneciente a la colección del famoso Shaw. En efecto la obra de Hoyos se encontraba al lado de Portinari, Bravo, Kuitka, Botero, Seguí, Amaral, Obregón, Cárdenas, Torres-García entre otros. Me di cuenta que estaba al frente a de una artista que curiosamente la crítica de arte actual había injustamente dejado de lado, por centrarse solamente en el arte político que tanto ella cuestionaba. Pero me gustaba su espíritu crítico y rebelde que demostraba que ella era una artista de su tiempo, talentosa, humanista y sobre todo desconfiada con lo establecido. A Ana Mercedes Hoyos, le hubiese gustado ser despedida con un Lumbalú en estos días donde la luna llena parece llorar su muerte: nueve noches donde los negras de ...
Ana Mercedes Hoyos
Ana Mercedes Hoyos | artnexus