El Sesc Pompeia, de la ciudad de São Paulo, presenta del 26 de agosto al 5 de diciembre de 2021, una selección de obras de Alfredo Jaar. La exposición “Lamento das Imagens” (El lamento de las imágenes), comisariada por Moacir dos Anjos, reúne instalaciones, carteles y proyecciones de video, realizados por el artista durante cuatro décadas de su producción artística. Las obras, de gran formato, representan el pensamiento de Jaar sobre la política de las imágenes en el mundo contemporáneo y revelan su reflexión sobre el control social y las desigualdades.
En Lamento das Imagens, de 2002, obra que da nombre a la exposición, el artista reflexiona sobre los poderes que controlan la fabricación y la circulación de las imágenes. La instalación se compone de tres textos breves que presentan las implicaciones políticas del tema en diferentes contextos, y, a continuación, una fuerte luz procedente de una gran pantalla ciega temporalmente al público, en una sala oscura. Este cegamiento sirve como metáfora del proceso de ocultación de las imágenes y de la consiguiente necesidad de combatir dicha violencia.
Según el curador de la muestra, la producción de Jaar formula una política de las imágenes en el mundo contemporáneo de forma original y poderosa. "Crea obras que promueven una reflexión sobre el poder de los códigos visuales, especialmente los creados y difundidos por los medios de comunicación, que a la vez que informan ciegan a sus espectadores, y tanto emancipan como controlan los cuerpos en las más diversas situaciones", reflexiona Moacir.
Jaar afirma a menudo que "las imágenes no son inocentes". En la obra You do not take a photograph. You make it, de 2013, destaca la frase del fotógrafo estadounidense Ansel Adams (1902-1984), precisamente para reforzar su importancia. En Shadows, de 2014, el artista vuelve a centrarse en una imagen de dolor y sufrimiento. Esta vez, una fotografía realizada por el holandés Koen Wessing (1942-2011) en Nicaragua en 1978, al final del régimen autoritario de Somoza. En la instalación, una secuencia de imágenes anticipa la exhibición de la poderosa fotografía principal. Un juego de luces y sombras resalta la silueta de dos mujeres que lanzan sus brazos al aire en una coreografía de luto y agonía. No hay texto, como en el libro Chili September 1973, en el que el propio Wessing elaboró un retrato puramente visual del golpe militar en la patria del artista.
"Sus obras no obligan a nadie a tomar posiciones y actitudes, sino que ofrecen diferentes comprensiones del mundo a las que reflejan y alimentan los consensos y convenciones que hacen que la vida sea lo que es en cada momento. Son obras que interpelan y afectan a otros, aunque no sea posible conocer, de antemano, los efectos de los afectos que producen", comenta Moacir dos Anjos.
La exposición “Lamento das Imagens” (El lamento de las imágenes), en el Sesc Pompeia, se realiza en colaboración con la 34ª Bienal de São Paulo - Faz escuro mais eu canto (Aunque esté oscuro, todavía canto).