Gracias a la pintora Fanny Sanín, radicada desde hace muchos años en Nueva York, nos enteramos hace poco de la muerte en Alemania del artista bogotano Alfonso Mateus, nacido en 1927, uno de los pintores y grabadores abstractos más importantes del país. Debe recordarse que en los años sesenta, la producción no figurativa se había consolidado en Colombia y tenía creadores tan importantes como Omar Rayo, David Manzur, María Teresa Negreiros, Pablo Solano, Norman Mejía, Manuel Hernández, Carlos Rojas, Antonio Grass y Samuel Montealegre, sin mencionar a Feliza Bursztyn y Bernardo Salcedo, cuyas carreras artísticas empezaron a comienzos de los años sesenta. Alfonso Mateus estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, donde obtuvo el título de Maestro en Pintura, y en la Academia de Artes de Múnich, con el profesor Franz Nagel, con quien estudió arte religioso, vitral, mural, mosaico y artes gráficas –grabado y litografía–. En 1960 trabajó como ayudante del profesor Nagel, con el que hizo algunos murales para iglesias, y también unos pocos vitrales. En 1961 comenzó a trabajar como canciller en el Consulado de Colombia de Múnich. A partir de este año comenzó a exponer su producción artística en Alemania y Colombia. En noviembre de 1961 realizó una muestra individual en la Biblioteca Nacional de Bogotá. Exhibió luego en la exposición "3000 años de arte colombiano", que recorrió varias ciudades del mundo y en "veintitrés pintores colombianos" que tuvo lugar en Bogotá. En enero de 1961 expuso en la Asociación de Pintores de Múnich. El mismo año exhibió con el Nuevo Grupo de Múnich en la Haus der Kunst. Allí mismo expuso en 1962, 1965 y 1966. En 1967 regresó a Colombia y comenzó a trabajar como profesor de grabado, dibujo y vitral en la Universidad Nacional de Bogotá. Aquí hizo exposiciones en la biblioteca Luis Ángel Arango y en el Museo de Arte de la Nacional. La curadora de esta exposición, la profesora Marta Rodríguez, escribió: "Alfonso Mateus vivió mucho tiempo en Alemania y desde su regreso al país se convierte en uno de los impulsadores de la gráfica a través de la cátedra que imparte en el Departamento de Bellas Artes de la Universidad Nacional, donde fue director en la década del ochenta". La colección del museo cuenta con dos grabados sobre metal y un carboncillo de factura eminentemente abstracta en los que persiste un especial interés por el manejo de las tonalidades y por la pureza de la técnica. El catálogo está ilustrado con tres obras: de aguafuertes de 1972 y un carboncillo de 1980. Los tres son muy distintos, pero muestran un proceso de formas abstractas a base de planos orgánicos muy definidos a otros con elementos lineales o planos hechos con trazos que constituyen superficies en las que son visibles líneas consecutivas. En la obra de Alfonso Mateus se encuentran pinturas (con muchos colores y composiciones no figurativas que recuerdan las producciones de Kandinsky en el comienzo de su trabajo abstracto de principios de la segunda década del siglo pasado), grabados y dibujos, estos últimos especialmente al carboncillo. Salvo unos pocos trabajos figurativos, el grueso de su producción son labores abstractas en las que el expresionismo de manchas y grafismos no es completamente incontrolado. Siempre hay un sentido de orden y composición en sus mejores realizaciones.