Nota de Arte13 de mayo de 2016

Aimée García

Aimée García, perteneciente a una generación de creadores cubanos calificada de cínica, sabe de ego y de aura pero también de eficiencia e instrumentalidad. Sabe que no es lo mismo el barniz aséptico de una galería o museo que el fermento y la contaminación del escenario público. Invitada por la Cuban Art Found a realizar un proyecto de intervención pública en Times Square, ella sabía muy bien que por muy megalómana que fuera su propuesta jamás sería lo suficientemente hegemónica, comparada con la fascinación y el voltaje visual reunido en esa confluencia de esquinas. Pero lo fascinante por lo general abruma. Razón que llevó a Aimée García a decantarse por un proyecto sutil, que contrarrestara el efecto obnubilante de ese contenedor de imágenes situado en el corazón de Manhattan. Times of silence es el título que Aimée escogió para una propuesta consistente en el emplazamiento de tres estructuras que, en calidad de vitrinas, muestran periódicos cubanos y norteamericanos totalmente bordados. Una de las coartadas lingüísticas de Aimée García ha sido el bordado: ella borda metales y lienzos impresos. Ahora le dio por apropiarse de periódicos y bordó con hilo cada oración. En la 12 Bienal de La Habana emplazó grandes paneles de rotativos cubanos bordados que pueden desplegarse según el espacio. Tachó las oraciones con parsimonia, zorrería, cálculo y sangre fría, creando unas composiciones que tituló Discurso suprematista. Entre irónico y literal, el link es claro: reducida presencia cromática y composiciones geométricas (de preferencia lineales) que paran en abstracción. Aimée García remarca ese dato creando una obra abstracta a partir de una letra vacía, haciendo drenar el discurso ideológico hasta dejarlo seco. Censura al censor. Hamlet Lavastida cala todo el imaginario visual-oficial de los sesenta y Aimée García borda. Resultan así piezas decorativas que banalizan cualquier sentido original. Si pudiera tener uno grande le daría la función de wallpaper, pues son visualmente muy atractivos, y le estaría dando un destino noble a algo escatológicamente reciclable. Con Times of silence ella continúa esa operatoria: bordando periódicos locales e insulares, no sólo está anulando un espacio de poder sino que está creando un espacio de reposo mental frente a la avalancha noticiosa y a la información visual de esa plaza en particular. Un alud tan hiperreal que se vuelve vacío y abstracto. Aimée García propone una contrapartida a "la perfección inútil de la imagen" y, puesta al servicio público, ofrece un oasis gratis, un intersticio blando o una zona de silencio en medio del ajetreo estresante de Times Square. La contemplación zen-sentido –con cierta dosis de intriga¿ es el fin último de esa obra. Tres estructuras emplazadas a manera de tótems que no llegan a tener la solemnidad del obelisco (tampoco lo pretende) pero que cumplen con eficiencia su rol de ser una rareza "povera" dentro de la dominante high tech del área. Hilo, papel gaceta, bordado, en fin, artesanía versus una mole de leds, simultaneidad y performances. El preferido handmade efímero emplazado en el corazón imperturbable del asfalto. Con Discurso suprematista y Times of silence –series medio deudoras de arte concreto¿ Aimée García otorga cuerpo a una veta conceptualista que venía asomando en su obra de manera espor&aac...
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