La muerte de Alberto Sierra ha privado a la escena artística colombiana de uno de sus más agudos intérpretes y de uno de sus más activos protagonistas. Sierra se desempeñó simultáneamente como gestor, galerista y curador, debiéndose en gran parte a su intensa labor en estas áreas, no solo el notable desarrollo sino la destacada figuración del arte antioqueño en la escena artística del país e internacional de finales del siglo XX e inicios del XXI. Como galerista, dio comienzo a su actividad a principios de los años setenta presentando trabajos artísticos en la oficina que compartía con otros arquitectos, de donde deviene el nombre de Galería de la Oficina con el que bautizó y fue conocido su principal centro de actividades. Desde allí se convertiría en el más activo animador del panorama artístico de su ciudad presentando las obras de artistas, no solo de Medellín, sino de todo el país y del exterior, abriendo de esta forma al conocimiento de sus coterráneos los valores más definitorios del arte en su momento y ampliando la discusión artística más allá de los linderos nacionales. Como galerista, ayudó además a la estabilidad económica de buen número de artistas, y fue un lúcido soporte para el coleccionismo en su ciudad, En los últimos años, la Galería de la Oficina tuvo representaciones significativas en ferias artísticas internacionales como ArtBo y Arco, donde llamó especialmente la atención su apertura a las más vanguardistas expresiones dentro del arte moderno y contemporáneo. Como gestor, Sierra fue el principal impulsor en la creación del Museo de Arte Moderno de Medellín, del cual fue su primer y más distinguido curador, llevando a cabo importantes exposiciones, tanto de artistas representativos de la trayectoria del arte antioqueño –y colaborando de esta forma a clarificar la rica historia artística de esa región– como de los nuevos valores que fueron surgiendo en los distintos momentos de su desempeño. Creó y dirigió la Re-Vista del Arte y la Arquitectura en Colombia (posteriormente Re-Vista del Arte y la Arquitectura en América Latina), publicación que recoge importantes testimonios acerca del arte latinoamericano de los años setenta y ochenta, y en la cual, en cada número, se incluyó una obra de arte múltiple para incentivar el coleccionismo. Sierra fue también el director del Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual y Urbano, llevado a cabo con ocasión de la IV Bienal de Medellín en 1981, y el creador de los Salones Rabinovich, a través de los cuales se ha promovido efectivamente el arte de los jóvenes colombianos. Su entusiasmo fue también instrumental en la remodelación y reformulación de objetivos y lineamientos para el Museo de Antioquia, y en la promulgación de la norma de que cada edificio de Medellín debía colocar una escultura en sus zonas externas, norma infortunadamente suspendida pero que dotó a la ciudad de un perfil urbano particular y estimulante. Como curador, Sierra organizó muestras de gran importancia como "El retrato en Antioquia" y "La acuarela en Antioquia", al igual que innumerables exposiciones de arte moderno, tanto en su galería como en diversas instituciones de su departamento. Colaboró en la consolidación de colecciones de gran prestigio como la de la Suramericana de Seguros y las de otras empresas del denominado Sindicato Antioqueño, y, en general, en las de todos los museos ...