Art NotesJuly 25, 2013

Xul Solar y Jorge Luis Borges: el arte de la amistad

Diálogos y colaboraciones entre dos personajes altamente significativos de la cultura universal se pusieron de manifiesto en la exposición "Xul Solar y Jorge Luis Borges: el arte de la amistad", que se presentó en Americas Society de Nueva York hasta el 20 de julio y que podrá verse en el Museo de Arte de Phoenix entre septiembre y diciembre de 2013. Ambos nacidos en Argentina –XulSolar (1887-1963) y Jorge Luis Borges (1899-1985), el primero pintor y creador en diversas ramas, el segundo, escritor–, coincidieron en una confraternidad intelectual de más de cuatro décadas, la cual sentó las bases para la estatura cultural del país más europeo de este continente.

En los años veinte, en Argentina –como en el resto del continente– se gestan enfrentamientos políticos y sociales. En Buenos Aires, en el ámbito cultural puede ejemplificarse en dos grupos opositores –Boedo y Florida–, que se orientan a lo social y a lo intelectual. Desde entonces comienza a gestarse lo cosmopolita o "el fluido nacionalismo argentino", más bien de los porteños, como se denomina a los habitantes de la capital.

Es una convergencia de valores establecidos y búsquedas de valores locales. El tema requiere un amplio análisis, aunque para iniciarse en él conviene recordar que no hay en Argentina culturas precolombinas y que los inmigrantes que solidifican su bienestar económico no traen herencias culturales europeas.

La gran voluntad de Xul Solar –cuyo nombre era Alejandro Xul Solari– era establecer medios de comunicación más allá de los lenguajes; a efectos de lograrlo, inventó la Panlingua y el Neocriollo, un sistema para estudiar piano en unas pocas lecciones, además de que en sus pinturas y dibujos trazó puentes de comunicación universal. Xul Solar, también poeta, siempre creó obras de pequeño formato en acuarela, tinta, gouache y lápiz sobre papel. La música, la poesía, la teología, el art nouveau y el misticismo conformaban las conversaciones entre Jorge Luis Borges y Xul Solar, ya sea en largos paseos por la ciudad o en comidas y reuniones donde ambos alternaban el ajedrez con el Panajedrez, juego inventado y realizado por el propio Xul. Al respecto, Borges declaró en varias ocasiones una gran admiración por su amigo Xul, excepto cuando jugaban al Panajedrez, dado que las reglas no estaban por escrito, y cuando Borges iba ganando, ¡su amigo cambiaba las reglas o decía que esa jugada no era válida!

Esta exposición, curada por Gabriela Rangel en colaboración con el Museo Xul Solar de Buenos Aires, y con la poeta Lila Zemborain, ofrece documentos apasionantes de la amistad y trabajo entre ambos autores. Tanto uno como otro rechazaban el realismo, para deambular por místicos laberintos del pensamiento y la palabra. Borges, quien siempre buscaba reconocimiento para su amigo, lo logra en esta exposición, en la que se da una alta nota de las capacidades xularianas.

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