BiographyOctober 3, 2014

Oswaldo Vigas

OSWALDO VIGAS: PEQUEÑO HOMENAJE

Tengo un recuerdo muy vivo de Oswaldo Vigas; muy vivo y muy lleno de afecto. Lo conocí en 1953 en París, cuando yo había regresado de Lima y no encontraba un sitio para vivir dentro de mis muy modestas posibilidades. Él me ayudó a instalarme en el pequeño hotel donde vivía, el Hotel de Poitou, situado en el número 22 de la Rue de Seine, en Saint Germain des Prés. Era un hotel que tenía 19 habitaciones, casi todas ocupadas por artistas latinoamericanos. Jesús Soto había vivido antes ahí, y en ese momento se hospedaban, además de Vigas, el escultor venezolano Víctor Valera, el poeta cubano José Álvarez Baraga, el músico peruano José Malsio, el crítico de arte Carlos Rodríguez Saavedra también peruano y algunos más que he olvidado pero no así los nombres de los patrones del hotel, monsieur y madame Ployez, cuya tolerancia y generosidad ninguno de los de inquilinos de ese hotel podremos olvidar.

Era la época en la que el arquitecto Carlos Raúl Villanueva construía la Ciudad Universitaria en Caracas y estaba en París adquiriendo obras de arte para enriquecer sus espacios. En la elección de Villanueva se juntaron los más destacados artistas jóvenes venezolanos con figuras consagradas del arte internacional. En el año 2000, la Ciudad Universitaria fue declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad: obras de Alejandro Otero y Oswaldo Vigas, junto a vitrales de Fernand Léger, esculturas de Arp y Laurens, móbiles de Alexander Calder…, entre muchos más.

En 1955 regresé a Lima y ya no lo volví a ver hasta 1964, cuando el Museo de Bellas Artes de Caracas me invitó a exponer. Fue un grato reencuentro con todos los artistas venezolanos de París y especialmente con Vigas, por quien siempre conservé especial afecto y admiración. De ese viaje guardo un pequeño cuadro suyo pintado en París en 1963. Conocí entonces a su esposa Janine, quien ya se había convertido en la roca en la que se apoyaba, el puerto de donde partía hacia nuevas búsquedas en su trabajo y la compañera permanente y necesaria para su vida.

Ya que no soy un crítico, me permito citar las palabras del escritor y crítico rumano Dan Haulica con respecto a la exposición de Vigas en el Museo La Monnaie de París (1993): «Al explorar la pintura de Oswaldo Vigas sin precauciones especiales, sin varios accesorios ordenadores, cronológicos, siguiendo la secuencia azarosa de los títulos, lo primero que percibimos es una densidad hecha de memoria (…). Más allá de las ambiciones racionales, de la herencia cubista y constructivista, Vigas halla el camino de un viaje de regreso hacia los nudos oscuros donde el tiempo retrocede, vertiginoso también él, como una cascada que se remonta a sus orígenes».

Lamento que Oswaldo no pueda compartir con nosotros esta visita de su obra a Lima, lo extrañaremos.

Lima, Agosto de 2014. FERNANDO DE SZYSZLO

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OSWALDO VIGAS

Desde muy corta edad, Oswaldo Vigas descubre fronteras para llegar a arcanos de otros amaneceres: comienza la aventura del arte. Con un talento especial e innato, en las sombras de los árboles y las palabras del viento que arrullan las olas del río Cabria les de la Valencia que lo ve nacer, encuentra un...

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