Se fue a los 61 años de vida el artista peruano Juan Javier Salazar, brillante miembro del colectivo EPS Huayco (1979-1981) y del grupo Paréntesis (1979). Salazar realizó estudios en la Sociedad de Bellas Artes de Lisboa, Portugal (1972), y, de manera simultánea, Arquitectura en la Universidad Ricardo Palma, y Arte en la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú (1973-1976). A lo largo de sus cuarenta años de producción artística realizó numerosas exposiciones en Perú y alrededor de Latinoamérica (Bienal de Cuenca, Trienal de Chile, Pinacoteca de São Paulo, entre otras), participando también en el 2007 en el COAST International Artists Workshop, en Liverpool. Participó en la creación de algunas de las obras más representativas del arte conceptual peruano. Entre ellas está la intervención con casi 12.000 latas de leche pintadas, que, junto con EPS Huayco, instaló en un arenal a principio de los ochenta: Sarita Colonia. Comprometido con una nueva estética popular con carga política, inició en 1981 un proyecto de pintura en paneles que revisaba la historia republicana, Perú, país del mañana (proyecto para hacer un mural cuando tenga el dinero, mañana), con el que ironizaba sobre los fracasos del Estado peruano repitiendo en viñetas los rostros de presidentes y dictadores diciendo consecutivamente mañana. Esta pieza se volvió un referente en su trayectoria, y llegó a realizar varias versiones. El carácter social de su obra se materializó en la acción Perú Express, donde los días 28 de Julio (día de Independencia del Perú) intercambiaba por unas monedas en los buses de la ciudad peluches en la forma de un Perú con cola. Repetía esta performance en su expresión "para devolverle la posibilidad al ciudadano de tener al país en sus manos". Este tipo de acciones le permitieron articular su obra en un espacio paralelo al sistema del arte. La precariedad de algunos materiales y soportes que utilizaba realzaba la potencialidad de las imágenes dibujadas en ellos, como en su serie El último cuartucho, que comentaba sobre la identidad peruana con sus construcciones de esteras sobre ruedas. Utilizó distintas disciplinas como el grabado, la pintura, el video, las instalaciones, las intervenciones públicas y la performance, además de una producción constante de ceramios en forma de huacos contemporáneos. Su trabajo fue el ejemplo perfecto de un pensamiento racional y mágico al mismo tiempo. En 2001 realizó una recordada intervención pública, cuando cubrió con un manto estampado con un muro Inca el monumento ecuestre a Francisco Pizarro ubicado en el centro de la ciudad de Lima. (De forma poética, el monumento fue desmontado por el gobierno municipal después de un tiempo). El 2015 lo recibió con homenajes por sus 60 años de vida en la forma de dos grandes exposiciones en honor de su trayectoria, "Juan Javier Salazar anda suelto", en el Centro Cultural de San Marcos, y "60 grandes no éxitos", en la Sala Luis Miroquesada Garland. En este contexto realizó una última gran versión de su obra Perú país del mañana, donde colaboraron artistas de varias generaciones. Su generosidad e ingenio para narrar historias hacían que una conversación con él fuera una forma más de compartir su obra. Su ausencia deja un gran vacío en la escena cultural del país. De manera póstuma, Juan Javier representará al Pe...