Ernesto Vila nace en Montevideo en 1936. Con 23 años ingresa como alumno al Taller de Torres García. Fueron sus maestros José Gurvich y Guillermo Fernández. En 1966 viaja a Europa con un grupo de alumnos de Gurvich, bajo la denominación de "Taller Montevideo". Realizan murales cinéticos y grandes instalaciones en Holanda, España, Inglaterra, Francia, Italia y Estados Unidos. En 1970 participa en la VI Bienal de Jóvenes de Paris, en la 35 Bienal de Venecia y en el Festival de Ravinia en Chicago. Regresa a Uruguay. Entre 1972 y 1978 Vila permaneció como preso político en el Penal de Libertad. Recuperada la libertad se instaló en Paris en 1980. Esta segunda experiencia europea fue diferente, agravado el desarraigo por el peso del exilio. En Francia expone en el Espace Latino-Americain de Paris, en el Grand Palais de L´Amerique Latine a Paris, y obtiene un premio de dibujo en el VI Salon d´Art de la Ville Nouvelle d´Evry. Asimismo realiza una muestra en el 33 Salon de la Jeune Peinture au Grand Palais en el Theatre de Lys y la Maison de L´Unesco. También realiza exposiciones en la galería Le Loir y C.I.A.P. de Paris. Restaurada la democracia regresa al país en julio de 1986 y la fuerte necesidad de concretar el arraigo llevó a Vila a negar toda posibilidad de retormar a Europa. Según sus propias palabras: "Instalado en Uruguay, dejé de tener el acceso fácil a materiales sofisticados que en Francia eran corrientes, papeles de todo tipo, pinceles japoneses, y otros materiales que aqui no existían y fue una suerte. Estaba en otra latitud y tenía que encontrar el material dentro de lo que el medio me podía ofrecer. El elementalismo que ahora es parte del contenido de mi trabajo actual surge de esa situación". Es paradójico que la refinada fragilidad y sutileza de la obra de Vila se base en el uso y aprovechamiento de materiales despreciables y deshechos: servilletas, papel de embalar rasgado, diarios, cartones, nylon y plásticos, transmutados o travestidos por la tinta o el corte. Su obra es una lucha contra la fugacidad con elementos que recuerdan esa misma fugacidad. A mediados de los ochenta los retratos son preponderantes en el corpus de su obra. En agosto de 1990 es invitado a realizar una muestra individual en el Centro de Exposiciones de la IMM. En el año 1992 realiza una importante exposición individual en el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes. En 1995 presenta sus obras en el Museo Torres García. En la obra reciente de Ernesto Vila, los amplios "baldíos" de sus cajas se han transformado en superficies de espuma plast en la que ensambla o incrusta distintos materiales como vidrios, clavos, chapitas, etc. La caja deja de cumplir su rol continente, ya no hay resguardo para lo evocado, que se exhibe a modo de muro transfigurado por el tiempo. Ernesto Vila ha recibido importantes premios. En 1986 fue premiado en el XXXIV Salón Municipal de Artes Plásticas; en 1987 obtuvo el Primer Premio en el Salón Vincent Van Gogh; en 1988 en el XXXVI Salón Municipal logró el Premio Adquisición. Desde 1991 realiza trabajos como curador del Museo Torres García, el Centro Cultural de Maldonado y para el Museo Sívori de Buenos Aires. Tras su retorno en 1986 expone en la Galería K´Art de Paris y en la Galería Worposwede de Bonn. En 1989 formó parte del envío uruguayo a la Bienal de Cuenca, Ecuador. En 1990 expuso en el Museum of Modern Art of Latin America en Washington. En 1992 fue invitado a exponer en el Spanish Senior Center de la misma ciudad. Durante estos últimos años ha expuesto en Australia, Asunción del Paraguay, París, New York, Santiago de Chile Estonia, Madrid y Barcelona. En 1997 formó parte del envío uruguayo a la VI Bienal de La Habana y recibió la Beca Guggenheim. En el año 2003 integra el envío uruguayo a la 4ta. Bienal del Mercosur y recibe el Premio Figari, máximo galardón para artistas de amplia trayectoria en el país.