Armando Villegas realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional Guadalupe en Lima y en 1950 recibió de la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú el título de profesor de dibujo y pintura. Ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá en 1951, donde realizó estudios en pintura mural.
Desde ese entonces su actividad artística fue permanente así como su actividad docente, y su reconocimiento como trabajador e investigador incansable, abarcando distintos campos expresivos. Catalogado como uno de los precursores de la abstracción fue uno de los artistas que exploró la profundidad de los diseños precolombinos peruanos, sustentados en su cultura quechua de profunda raigambre indígena, lo cual adoptó y plasmó como una constante de identidad en sus obras.
Exponente del Realismo Fantástico en las artes plásticas, género que cultivó por más de dos décadas, después de haber dejado la abstracción al principio de la década de 1970. En 1973 viaja a República Dominicana como promotor artesanal encargado por la O.E.A. ya que en Colombia había sido pionero en la artesanía artística. Se vincula a los medios culturales Dominicanos, y es justo allí, inspirado por el contacto directo de su espíritu Andino con la atmósfera del Caribe, en dónde empieza a gestar aquellos personajes de su iconografía fantástica, los cuales han prevalecido hasta hoy grabados como una impronta en el inconsciente colectivo nacional e internacional.
En 1977 viajó a México en donde tuvo la oportunidad de intercambiar conceptos con el maestro Rufino Tamayo y explorar otros campos como el collage, las construcciones en distintos materiales y reciclajes, los ensamblajes, las esculturas blandas y en bronce.
De su larga trayectoria en el medio artístico se destacan especialmente sus exposiciones en la Feria Internacional de Basilea (Suiza) en 1984, Seúl (Corea del Sur) invitado por la Universidad de Dankook como la primera muestra individual que realizaba un artista suramericano como exponente del Realismo Fantástico en las artes plásticas, Tokio, y Nueva York, entre otras.
En 1986 viaja a Santa Marta (Colombia) por estrechos vínculos familiares. Allí, conmovido por la solemnidad del paisaje de San Pedro Alejandrino visualiza la posibilidad de rendirle un homenaje al Libertador Simón Bolívar, justo en el lugar de su muerte; convirtiéndose así en gestor, fundador, y primer director de un museo con la participación de lo más representativo y selecto de la plástica de los países Bolivarianos, hoy Museo de Arte Contemporáneo Bolivariano de Santa Marta, Colombia.
