El escultor Anthony Caro, considerado uno de los mejores artistas británicos de su generación falleció el pasado 24 de octubre a los 89 años de edad.
Con poco más de veinte años y la carrera de ingeniería terminada, decidió estudiar escultura en la Royal Academy of Arts de Londres. Poco después tuvo la suerte de aprender los rudimentos del oficio con Henry Moore, con el que compartió el amor por las piezas de gran formato y por los materiales ingobernables. Pero su crecimiento como artista, se produjo en Estados Unidos, junto a David Smith, con el que descubrió la fascinación por la abstracción y las composiciones con cubos metálicos.
A su vuelta a Londres, en su estudio de Canden Tawn trabajó ininterrumpidamente durante seis décadas. Poco a poco, y sin abandonar nunca el hierro, fue incluyendo materiales mucho más livianos como el bronce, la cerámica e incluso el papel.
Una gran parte de su obra ha podido ser vista en España en diferentes exposiciones. Además de la retrospectiva que le dedicó el IVAM , una de sus piezas más famosas y representativas de su obra, El juicio final, se expuso en el Museo de Bellas Artes de Bilbao en septiembre de 2000. La pieza, expuesta por primera vez en la Bienal de Venecia de 1999, es una instalación con la que el artista rompía con la exaltación de la vida que hasta entonces había sido su trabajo.
El británico, que fue alumno del Christ's College de la Universidad de Cambridge, recibió varios premios y reconocimientos a su obra. El más importante fue el premio Jack Goldhill de escultura en 2008, entregado por la Real Academia de las Artes británica y dotado con 10.000 libras. Se le entregó el galardón por la escultura Promenade, expuesta en la actualidad en el parque de esculturas de Yorkshire en Wakefield (noroeste de Inglaterra).
Su última exposición en España fue en la galería madrileña Álvaro Alcázar, en 2011. Allí mostró ocho obras realizadas con fragmentos de chatarra, maderas desechadas y recortes de alfarería unos materiales de derribo que en sus manos alcanzaban destellos de genialidad. Y el pasado mes de junio se llevó a cabo una exposición con algunas de sus esculturas en la galería Gagosian de Londres.
