trans-lúcido

Claudia Pérez-Pavón. Vista de sus obras: Kaopantopus, 2013. Óleo sobre monofilamente de nylon. 120 x 150 cm c/u (47 1/4 x 59 1/16 pulgadas).

Colectivasept 2015 - nov 2015· Por Graciela Kartofel

trans-lúcido

Celda Contemporánea. Claustro de Sor Juana

trans-lúcido expone obras que emiten luz a través de sus materiales y realizaciones, sin conexión eléctrica ni batería alguna. En tans-lúcido, cada obra aporta luz e ideas de tres autores diferentes e independientes. Héctor M. Flores es un joven y experto artista en vidrio y cristal; Claudia Pérez-Pavón investiga una técnica mixta compleja con hilo de nailon y placa de acrílico, con resultantes diferentes de la imagen en frente y verso. Bertha Picallo se manifiesta dentro de los realizadores en vidrio, de la importante y olvidada historia del vidrio en el México del siglo XX. La exposición se lleva a cabo en la Celda Contemporánea, perteneciente al Museo de Sitio del Claustro de Sor Juana. La Celda era y es un espacio único, mágico, pleno de carga literaria, histórica, arqueológica y de género. Allí, cada exposición ha puesto a los artistas y a la curadora en un complejo juego estético de balance de obra contemporánea con los magnos vestigios, en los cuales todos debemos saber que no se puede incidir, clavar ni pegar.

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Bertha Picallo. Vista de Verbo, 2005. Vidrio termoformado e hierro modelado. Dimensiones variables.

Con trans-lúcido se reinauguró el espacio, luego de una labor de restauración de la zona de galería y protección de los restos del Museo de Sitio. Los materiales dejan ver a través de sí mismos y a través de las obras de Héctor M. Flores, Claudia Pérez-Pavón y Bertha Picallo, los tres artistas seleccionados por Berta Kolteniuk –la eficiente curadora de Celda Contemporánea–, quien además es una sólida artista y ha cuidado en este espacio el no mezclar sus dos trabajos. La Celda Contemporánea pertenece al amplio programa de Difusión Cultural coordinado por Ana Piñó Sandoval. Se publicó una memoria 2012–2014 de La Celda, bajo la coordinación de Sandra Lorenzano Schifrin, vicerrectora de Investigación y Proyectos Creativos y Publicaciones. La restauración fue indicada por Carmen Beatriz López Portillo Romano, rectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Esta institución educativa ocupa el predio del exconvento de San Jerónimo, donde habitó la religiosa, escritora, poeta y administradora Sor Juana Inés de la Cruz durante sus 44 años de vida.

Tres niveles horizontales de luz reciben al visitante, llevándolo a buscar las obras que se encuentran en los registros medio y alto de la sala. La Celda Contemporánea ocupa una esquina del gran claustro; su planta es en forma de “L” y está atravesada por interferencias verticales de puertas y ventanas que bañan de luz natural las mamparas recientemente instaladas. Se crea un tejido lumínico y de sombras diverso, cuya complejidad se analizará. Se ha integrado un piso de vidrio para ver y proteger los restos edilicios; toda esa zona inferior lleva iluminación de un cierto tono amarillo con reflejos grises, percepciones de las laceraciones de la construcción y zonas más doradas. Todo el piso de vidrio presenta estructura de soporte y resistencia que crea una cuadrícula oscura entre la zona “subsuelo” y la sala propiamente dicha. O bien entre la zona del pasado y la actual. En una parte de la sala se agregó un interesante soporte industrial de metal a la vista para sostener y mover las mamparas en cada exposición. Es funcional y evoca la etapa histórica de la industrialización, la Pos-Revolución, que en México pone un guión entre la construcción antigua, las fechas de Sor Juana y la segunda mitad del siglo XX. Desde el punto de vista museográfico, las estructuras a la vista agregan peso a un espacio que ya tiene muchos elementos para exhibir obra de arte. Cabe decir que este tipo de soportes a la vista se han retomado en algunas exposiciones institucionales o de galerías privadas en gran parte del mundo coetáneo. Dada esta breve introducción, el espectador entiende que es una experiencia sensorial intensa.

trans-lúcido se museografió de maneras muy diferentes, según cada uno de los tres artistas. Luz, sombra, oscuridad y mayor espacio vacío en el brazo mayor de la “L” separaban a Claudia Pérez Pavón y Héctor M. Flores. Bertha Picallo ocupaba la otra sección. Picallo trabajó vidrio en diversas técnicas y presentaciones: vidrio termoformado e hierro modelado, piezas sopladas en vidrio de borosilicato y obra en vidrio fusionado. Siete objetos translúcidos soplados en vidrio de borosilicato se ubicaron sobre una tarima escalonada revestida de negro. Técnicamente, todos sus trabajos son demostración de sus conocimientos. La estética varía. Las siete piezas abstractas y translúcidas, en las que algunas personas encontrarán asociaciones semifigurativas, son decorativas. Sus medidas oscilan entre 23 y 53 centímetros en sus lados mayores. Verbo y Fósil alcanzan en sus lados mayores 120 y 158 centímetros, respectivamente. Estas dos obras de vidrio con hierro modelado se integran a lo translúcido y a las mencionadas estructuras a la vista de la sala. El hierro dibuja formas oscuras sobre las paredes blancas y acompaña las formas de vidrio ambarino, tonos que remiten a los colores lumínicos del nivel del subsuelo. Ambas son relieves de tipo escultórico. Verbo está suspendida con cable de nailon, sistema que se usaba mucho en la Celda antes, dada la importante altura que tenía, ahora reducida al colocar la separación del piso de vidrio. Fósil –en negro y rojo– está en horizontal, sobre una baja tabla blanca volada sobre bordes y patas de hierro. Renuevo es una obra de ascendente un tanto animalístico, como piel disecándose, un tanto atigrada en sus tonos; tiene casi un metro y medio en su lado mayor y está muy bien lograda.

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Héctor M. Flores. Vista de la instalación: De la serie El Universo: M42, 2013. Vidrio vaciado, cortado, laminado y pulido. Dimensiones variables.

Claudia Pérez-Pavón, pintora, ofrece al público sus obras, que no son de enfoque frecuente y en las cuales muestra la investigación a la que está dedicada. Contrasta el concepto de pintura con los materiales translúcidos, y sobre todo cuando usa bordes de madera. “Siempre he tenido la obsesión por entender qué hay detrás del cuadro, como qué hay del otro lado del espejo. Cuando empecé a escribir, todos mis cuadernos estaban escritos inversos; como si los vieras en un espejo; hasta la fecha escribo invertido. Luego me encontré en ‘La Pintura’ con muchos indicios de inversiones, los pequeños cuadros que tenían reverso! ¡Lo secreto! ¡El misterio! El arte novohispano, en el que las letras estaban al derecho y al revés en un mismo cuadro; como si existiera una realidad atrás del ‘cuadro’; entonces, sacar al cuadro del muro es el acto propio del imaginario! ¿Qué hay detrás de este cuadro? Y con los bastidores de acrílico (transparente) te encuentras en la posibilidad de ‘mirar’ dentro del cuadro, ¡¿qué hay adentro?!”. Esta e-plática reciente aporta a la exposición y a la experiencia de la variedad de técnicas que conviven en el mundo actual. Luego de cinco años de pintar al óleo sobre metal empezó en 2011 a enfocar otra característica de la luz física: la refracción. Claudia y dos tejedores montaron los hilos de nailon en forma de urdimbre. Es un trabajo minucioso, la tensión debe ser constante. Sobre esto, ella pinta figurativo, mientras la tensión y la refracción deforman un tanto lo realizado y crean versiones diferenciadas entre el atrás, el adelante y el recorrido en torno a cada obra. Se presentaron tres obras: Aurora, sobre bastidor de madera, y La brevedad y Kaopantopus, sobre bastidor de acrílico transparente. La última citada, de 2013, es óleo sobre 10,113 metros de monofilamento de nailon, sobre un bastidor de acrílico transparente que mide 120 x 150 cm. La artista presenta en trans-lúcido una reencarnación de las relaciones entre las diversas disciplinas.

La mayor unidad autoral se encuentra en las esculturas de Héctor M. Flores. Especializado en vidrio a través del taller de su padre, y en cristal en estudios en el exterior, es un artista de alta exigencia en creación y técnica. Realiza objetos sellados con contornos regulares e irregulares. Atiende a crear núcleos diversos en el interior de cada obra; al caminar en torno a ellas se advierten cambios e interacciones. Esa relación entre el exterior fijo de la obra y el interior cambiante, compartimentado y lúdico establece para el espectador una motivadora situación háptica-visual: querer tomar el objeto con las manos, a la vez que observar sus fluencias de luz. Héctor M. Flores decidió que sus obras necesitaban una zona oscura en la sala, y que fueran iluminadas individual y direccionalmente. Adecuada decisión para separar cada una de sus piezas y a la vez trabajar la importancia de lo translúcido. En su trabajo con color y en las proyecciones de luces y sombras, el artista logra emisiones lumínicas y tonales sobre la oscuridad. El resultado se acerca a lo alucinante. Temáticamente, realiza algunas obras –no en esta exposición– que incluyen referencias geométrico-cotidianas como Trompo. Héctor M. Flores enfoca el universo de manera diversa en alusiones/títulos como Fuego, Las 4 estaciones y la serie El Universo: M42. Sus desarrollos –como en Óptica geométrica #1 y #2, en cristal óptico cortado, laminado y pulido–, así como la serie Puntos cuánticos QD#1, concretan la diversidad de sus creaciones. En la segunda década del siglo XXI se consolida una apertura de criterio: sabemos que no son los temas, las disciplinas, los movimientos ni los materiales los que hacen la obra de arte sino los desarrollos personales de los creadores. Las relaciones entre los diseños, el arte aplicado y la obra de arte entran en la transmodernidad, que en esta exposición manifiesta la convivencia de los cuatro aspectos arriba mencionados y las opciones de revaluar el pasado, habitar la modernidad y la posmodernidad, incluir la ciencia, lo conceptual, apreciar las capacidades técnicas y conocer las experimentaciones llevadas a presentaciones de obra de arte acabada y ritual. La rectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana, la doctora Carmen Beatriz López Portillo Romano, al inaugurar trans-lúcido citó el verso de Sor Juana “Óyeme con los ojos ya que están tan distantes los oídos…”

GRACIELA KARTOFEL

trans-lúcido, por Graciela Kartofel | artnexus