El Museo Amparo presenta una retrospectiva de la obra de Teresa Serrano (Ciudad de México, 1936); se trata de la primera exposición retrospectiva de la artista que se presenta en un museo en México. La muestra reúne obras de los 38 años de carrera de Serrano, incluida una excelente selección realizada por la curadora Berta Sichel de piezas emblemáticas de su producción.
La exposición se destaca por tener sólo las piezas necesarias, y logra un montaje limpio que sin saturar al espectador consigue comunicar y compartir el universo creativo de la artista. La selección permite apreciar las técnicas y medios diversos de los que se ha valido para realizar su producción, como pintura, instalación, video y escultura.

La obra de Serrano tiene como eje reflexiones en torno a lo femenino, al cuerpo y a temas relacionados con el ecosistema. Desde una perspectiva autobiográfica representa asuntos de su vida cotidiana que revelan la violencia intrínseca en la construcción social de las diferencias de género. La pieza Autorretrato, por ejemplo, es una escultura en la que se representa como una tortuga afuera de una jaula, lo que deja entrever cómo lee al contexto social y su posicionamiento frente al mismo. Se trata de un mundo que encasilla, ata y limita, y ella ha tratado de mantenerse fuera de dichos límites.
En sus obras aborda también temas relacionados con su contexto, como los feminicidios de Ciudad Juárez, el acoso sexual y la posesión machista, entre varios otros. Todos estos temas son reseñados de manera sofisticada a través de referencias sutiles y poéticas que conmueven sin necesidad de recurrir a lenguajes fáciles, ni evidentes.
Su obra refleja la ruptura que tuvo la artista con la vida de esposa tradicional, cuando en 1982 decidió iniciar una nueva etapa en Nueva York, en donde ha vivido desde aquel momento. Asimismo, la exposición integra piezas que reflexionan en torno a la fertilidad, como Diosa de la fertilidad y Cordón umbilical. Estas piezas reflexionan sobre las implicaciones que tiene dotar a otro ser de vida, y los lazos afectivos que ello implica.

Para Teresa Serrano son sumamente relevantes las implicaciones simbólicas en el uso de materiales. De ahí que muchas de sus obras estén realizadas con tejido y bordado, con lo que logra esculturas blandas que sin duda refieren a la sensualidad femenina que encierran dichas actividades. Tal es el caso de la serie Montañas, hecha con base en artesanales petos de caballo para el espectáculo taurino. Un material blando cuya sensualidad y organicidad contrastan con la función de protección que cumple. El cabello es otro material recurrente en la obra de la artista, utilizado como elemento constitutivo de la pieza, con lo que construye obras enigmáticas, sugerentes e inquietantes que invitan a reflexiones en torno al cuerpo y sus materiales abyectos.
El conocimiento del lenguaje cinematográfico de Serrano, así como sus múltiples referentes, se hacen evidentes en las piezas de video expuestas en salas. Imágenes construidas desde un preciosismo exacerbado abordan temas complejos como la violencia de género, con lo que la artista logra un lenguaje inquietante que invita a lecturas profundas de las imágenes, en donde hay tensiones subyacentes que se evidencian en el punto climático. Tal es el caso de la pieza Glass Ceiling, que refiere al concepto en el que el ascenso profesional de mujeres tiene un tope que no es consciente ni explícito, y se hace evidente sólo hasta que se llega a esa barrera. El video retrata el ascenso de una mujer en un edificio corporativo y cómo es retenida por un vaquero moderno que la jala con un lazo. Cuando la lucha acaba y la mujer logra subir, ha sido dejada en el exterior, así que decide romper el vidrio con su bolso. Acción que sugiere la posibilidad de transformación de un sistema en el que la igualdad de género es un asunto que aún se percibe como utópico.
A lo largo de cinco salas, la exposición reúne alrededor de cien obras que se encuentran articuladas en torno a un discurso curatorial sólido que se refiere más a las búsquedas conceptuales de la artista que a una secuencia cronológica. El vestíbulo del museo alberga una gran instalación, Las Meninas, de 1993, y el patio interno del museo, la pieza Goddes of Fertility, también de 1993.
JOSEFA ORTEGA
Maestra en Historia del Arte y curadora.

