Exposición Individualsept 2015 - nov 2015· Por Agustina Struengmann

Sergio Camargo

Lisson Gallery

La obra del artista brasileño Sergio Camargo regresó a Londres después de tres años: “Camargo comenzó en Londres, entonces pensé que era el lugar correcto para recomenzar”, dijo Raquel Arnaud, quien ha representado al artista desde 1975, y su Legado, desde 19901.

Sergio Camargo: Mármore estuvo expuesta del 22 de mayo al 4 de julio de 2015 en la Galería Lisson, de Londres, un sitio muy adecuado. En 1967, un par de años después de la primera exposición del artista en Europa, en Signals London, Nicholas Logsdail abrió la Galería Lisson, y durante largo tiempo había querido exponer la obra del brasileño. “Es en parte en memoria de aquellos tiempos que ahora me siento obligado a realizar una exposición de Camargo en la galería”, dijo Logsdail.

La bien curada muestra, una labor en la que participaron la Galería Lisson, la Galería Raquel Arnaud, de São Paulo, y la familia Camargo, presentó la obra tardía del artista, hecha de Carrara Bianco Pi y mármol negro belga. La exposición dio a conocer su obra en mármol a un público más numeroso y demostró de manera satisfactoria su valor artístico frente a sus obras más conocidas: sus relieves en madera. En efecto, Camargo (1930-1990) trabajó durante más años en mármol que en cualquier otro material, y siempre fue su medio preferido.

Exposición Individual: Sergio Camargo — imagen 1
Sergio Camargo. Vista de la instalación: Mármore, 2015. ©Sergio Camargo. Cortesía Lisson Gallery. Foto: Jack Hems.

Las obras expuestas, refinadas y minimalistas, abarcaban desde 1964 a 1990, cubriendo la mayor parte de la carrera del artista, excepto sus primeros trabajos en relieve y sus esculturas en bronce y yeso, más figurativas. El salón principal incluyó tres esculturas en mármol blanco y tres relieves en madera pintada de blanco. El mármol blanco expandía las esculturas en el espacio y, junto con los relieves blancos monocromáticos que generaban un juego de luz y sombra, le daban calidez al espacio y lo llenaban de luz.

Colocada sobre una base de mármol en el centro del primer lugar de la exposición, Untitled (1970) estaba compuesta de cuatro bloques de mármol blanco; cuatro semicilindros dispuestos de modo que los planos y el volumen combinaran de manera perfecta en una figura. Las figuras superpuestas en forma de rueda incrementaban el carácter independiente de la obra y generaban una sensación de movimiento giratorio. Las construcciones geométricas modulares de Camargo surgieron de su permanente estudio de la relación entre el corte, los volúmenes y los planos2. Así, parten de un solo elemento geométrico: el cilindro o el cubo. Las repeticiones de formas, el uso de “estructuras primarias” y el enfoque del artista en los elementos esenciales de una figura artística tienen mucho que ver con las ideas que destaca el minimalismo, lo que pone a Camargo en consonancia con el enfoque pionero de la Galería Lisson en el minimalismo y la abstracción.

La repetición de la misma forma también tiene una connotación orgánica. Las esculturas, hechas de piedra, estaban conectadas con el orden natural de las cosas. El artista se interesó en los aspectos estructurales del mundo natural. Para él, “todo tiene su propio orden determinado” y “todo tiene un esqueleto”3. Esto nos recuerda a Paul Cézanne, quien sugirió utilizar abstracciones geométricas para caracterizar la naturaleza: “tratar la naturaleza por medio del cilindro, la esfera, el cono”.

No fue sino hasta 1972 cuando le pidieron a Camargo que esculpiera un juego de ajedrez, que tuvo que encontrar el negro más puro: mármol negro belga, para combinarlo con el mármol blanco puro. Las tres largas esculturas negras Untitled (Sin título) (1988), Untitled (1980) y Untitled (1980), a las que el artista se refería como ballenas, debido a su forma y color, nos recordaban Agnes E. Meyer (1967), de Brancusi, por su longitud, sus cortes cilindrados, su superficie pulida y la presencia de formas repetidas. Pero mientras que la escultura de este último conservaba cierta figuración y estaba colocada verticalmente sobre un pedestal, las esculturas negras de Camargo eran más geométricas y estaban puestas en sentido horizontal. Comparadas con sus esculturas en mármol blanco, tenían una calidad densa y opaca que absorbía y también reflejaba la luz. El blanco y el negro simbolizan la presencia y ausencia de luz. Son opuestos que funcionaban bien en esta exposición, complementándose mutuamente al absorber y expandir la luz en forma simultánea. Estos reflejos, la escogencia de un material noble, el mármol, y la ausencia de color incrementaban el aura de elegancia de las obras y transmitían una armonía y un equilibrio complementados por el pulcro y silencioso espacio de la galería.

Una de las salas del sótano de la galería se destinó a proyectar una cinta hecha por su hija, la cineasta María Camargo. Era un conmovedor video biográfico que incluyó entrevistas con el artista y reveló vistas de su proceso creativo en Massa, Carrara4.

El resurgimiento de las creaciones de Camargo ofreció un relanzamiento póstumo de su obra encaminado a exaltar su reconocimiento y a poner su obra a la par con la de sus coetáneos europeos. Por ejemplo, en Art Basel, Basilea, 2015, la galería David Zwirner expuso un relieve de Camargo de 1970, junto con un Piero Manzoni de alrededor de 1962, Achrome. Camargo no se inspiró en figuras como Constantin Brancusi, Lucio Fontana o Gaston Bachelard, pero se relacionó estrechamente con ellos.

Sergio Camargo: Mármor fue como un punto de partida; prosperarán más colaboraciones a medida que veamos más de la notable obra del artista. Se están planeando otras exposiciones.

NOTAS

1. Entrevista con Raquel Arnaud, São Paulo, 19 de junio de 2015. Entrevistada por la autora.

2. Entrevista con el artista presentada en: If my father were made of stone (Si mi padre estuviera hecho de piedra), película de María Camargo, 2010.

3. Ibid.

4. La cinta If my father were made of stone está disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=bZEGC1r4sXA

AGUSTINA STRUENGMANN

Sergio Camargo, por Agustina Struengmann | artnexus