Exposición Individualsept 2015 - nov 2015· Por Florencia San Martín

Rivane Neuenschwander

Tanya Bonakdar Gallery

Entre 1932 y 1938, durante sus años de exilio por el ascenso nazi, Walter Benjamin escribió Infancia en Berlín. Publicado por primera vez en 1950, a diez años de su muerte, más que una colección de crónicas sobre sus recuerdos, Benjamin propone una dialéctica sobre la manera de recordar; sobre cómo pensar la niñez, no tanto desde un evento específico sino desde los objetos y lugares. Así, el libro territorializa el tiempo: el Berlín del cambio de siglo; a la vez que temporaliza el espacio: la niñez. Rivane Neuenschwander (Belo Horizonte, 1967), para su segunda muestra individual en galería Tanya Bonakdar, tomó tres secciones del libro de Benjamin para titular su exposición, a fin de indagar en las relaciones entre infancia, historia y memoria.

Exposición Individual: Rivane Neuenschwander — imagen 1
Rivane Neuenschwander. J.N.M. [Chico Buarque (Sinal Fechado; Chico Buarque Volumen 3, A Arte do Encontro; Quando o Carnaval Chegar; Meus Caros Amigos; Construção)], 2015. Instalación: 6 pinturas acrílicas sobre paneles de madera, 2 estantes de madera, planta de helecho. Dimensiones variables. Cada panel 31 x 31 cm (12 1/4 x 12 1/4 pulgadas); cada estante 4.1 x 131.4 x 7.9 cm (1 5/8 x 51 3/4 x 3 1/8 pulgadas). (TBG 16346). Cortesía del artista y Tanya Bonakdar Gallery, Nueva York. Foto: Brett Moen.

The Fever, the Sewing Box and a Ghost reunió sus trabajos recientes, la mayoría realizados en 2015, incluidos instalación, video, pintura y bordado. Conocida por examinar desde el conceptualismo el rol del azar, la temporalidad, lo efímero y las formas no autoritarias de colaboración, Neuenschwander nos presenta un retrato subjetivo de su generación –la década de los setenta en Brasil–, a partir de sus propios recuerdos convertidos en formas visuales. Así, una franja verde cubría la pared izquierda de la primera sala. En sus esquinas, un montón de confetis recordaban las hojas del flamboyán, uno de los árboles más coloridos del mundo que crece en la zona costera de Brasil. La alegoría al flamboyán recorría el suelo bordeando el muro, y más arriba, en la parte blanca de la pared y a la altura de los ojos, un pequeño agujero titulado M.F. (Road Trip) llamaba al espectador a acercarse y mirar; a observar el olor de la gasolina; los viajes a la playa de la infancia. Luego, dos pinturas cuadradas de 65 centímetros recordaban dos poemas de Manuel Bandeira y Cecília Meireres, reconocidos poetas modernistas brasileros. Ambas pinturas contenían una composición colorida de formas orgánicas que podrían aludir al paisajismo de Burle Marx, y con ello, al imaginario de los jardines de Brasil, pero también a la educación literaria de dicha localidad. “¿Quién me compra un jardín con flores?” es el primer verso de Meireles en el poema citado por Neuenschwander, y aquel verso de la poeta Carioca se enseñaba –y aún se enseña– en las escuelas primarias para que los niños identifiquen animales y plantas desde la poesía. Continuando con lo que se podría identificar como un trabajo de recolección de recuerdos, frente al muro del flamboyán la artista instaló un helecho, y a su lado una serie de seis pinturas pequeñas en estantes de madera. Titulada J.N.M. (Chico Buarque), para esta obra Neuenschwander reprodujo carátulas de discos de Chico Buarque, cantante y compositor brasilero cuya ideología contraria al régimen militar influenció enormemente a la sociedad durante los años de la dictadura, extendida entre 1964 y 1985. Así, la artista nos lleva a reflexionar sobre el rol de la memoria en la sociedad actual, donde la identidad individual y colectiva requieren estructuras narrativas múltiples y cruzadas. De esta manera, el espectador se encontraba con varios objetos e imágenes que parecerían, y pretendían, no tener una cronología lineal. No había un antes o un después, sino una invitación plural en el recorrido del visitante que podría comenzar y terminar en cada una de las obras una y otra vez, como es recurrente en el trabajo de Neuenschwander.

El psicoanálisis formaba también parte esencial de la exposición. Preguntas como cuál es el recuerdo más remoto o dónde aparece el trauma en la reconstrucción de la memoria aparecen en obras como Cabra-Cega/Blind Monsters, donde la artista traspasa mediante la técnica del dibujo ciego los dibujos de un niño. En una línea paralela, y en la sala del segundo piso, en Self-misunderstanding la participación del espectador formaba parte de la obra que, compuesta de huevos a escala humana que nos invitaban a reflexionar sobre la distorsión, aludía a la tradición de arte participativo que famosamente dejaron Lygia Clark, Hélio Oiticica y Lygia Pape en Brasil. Pero a la representación del huevo Neuenschwander sumó un componente cultural más allá de la tradición local; el concepto de historia, memoria e infancia de Benjamin. En The Fever Benjamin nos cuenta que al recordar la medicina que tomaba “veía la cuchara, cuyos bordes colmaban los ruegos de mi madre”. En la exposición, además de los huevos de self-misunderstanding, la artista expuso R.N. (The Egg and the Spoon), una cuchara de metal que salía de la pared conteniendo un huevo. ¿Será aquella cuchara la que calma –o la que anima– otros ruegos de otras madres, pero esta vez mediante la recuperación y reinterpretación del huevo en Brasil? Tal vez sí, y si así lo fuera, no sólo la cita a la historia del arte, que la obra de Neuenschwander conoce bastante bien, sino además la inclusión de otros registros para pensar su infancia en Brasil hacen de esta exposición un relato perspicaz sobre la memoria, sin nunca caer en los estereotipos, como se ha dicho sobre la cita al tropicalismo, de dicha localidad.

FLORENCIA SAN MARTÍN

Rivane Neuenschwander, por Florencia San Martín | artnexus