Exposición Individualsept 2015 - nov 2015· Por Alessandra Simoes

Judith Lauand

Instituto de Arte Contemporáneo

El torbellino de acontecimientos históricos y artísticos que marcaron el circuito de las artes en Brasil en los años cincuenta del siglo XX puede entenderse a partir de la obra de la artista concreta Judith Lauand, nacida en 1922 en Pontal, interior de São Paulo. Retrato de este importante período, su reciente exposición ocupó las instalaciones del IAC1 y del MuBA2 con más de una centenar de obras producidas entre 1950 y 1959, período fundamental en la construcción de su carrera.

La muestra, con curaduría de Celso Fioravante, presentó obras pertenecientes a veintidós colecciones particulares e institucionales de São Paulo y de Río de Janeiro. Pinturas, dibujos, gouaches, tapicerías, xilograbados, matrices de xilograbados y estudios en diversos papeles, además de fotografías, cuadernos de notas, catálogos y documentación variada constituían un conjunto que presentó no sólo su producción concretista, sino las transformaciones estilísticas por las que pasó su obra a lo largo de la década, y también su proceso de creación.

Exposición Individual: Judith Lauand — imagen 1
Judith Lauand. Concreto 51, 1957. Guache sobre papel. 50 x 50 cm (19 11/16 x 19 11/16 pulgadas). Crédito: Sergio Guerini.

La exposición proporcionó la posibilidad de conocer sus métodos de estudio y producción artística, así como la de observar cómo fueron su recorrido desde la pintura académica, la figuración expresionista, la abstracción lírica y, al fin, el arte concreto, con el que se consagró. Sus trabajos, pese a estar sintonizados con el concretismo, poseen un diferencial: una forma sutil y femenina de tratar el rigor racional, matemático y formal.

En los años setenta, por ejemplo, la artista produjo una pintura todavía geométrica, pero más suelta, en la que el color se sobrepone al dibujo. Al mismo tiempo, se puede decir que Judith Lauand trajo un toque racionalista a técnicas tradicionales femeninas, como los bordados y tapicerías, que en sus manos se transformaron en obras de arte osadas, con rigor técnico y formas inusitadas.

En 1950, Judith Lauand se graduó en Artes Plásticas en la extinta Escuela de Bellas Artes de Araracuara (estado de São Paulo), iniciando así su carrera artística. A partir de ese período, vida y obra pasaron por grandes transformaciones. La artista se trasladó con su familia de origen libanés de Araracuara a São Paulo. En la capital paulista conoció e intercambió experiencias con artistas como Waldemar Cordeiro, Luiz Sacilotto, Geraldo de Barros, Hércules Barsotti, Lothar Charoux y Willys de Castro, entre otros. Los archivos personales de Charoux y de Willys de Castro se conservan en el IAC. Además, Judith Lauand vio nacer la Bienal de São Paulo, creada en 1951, y participó en ella, primero como monitora (1953) y luego como artista (1955). En 1952 mostró sus trabajos por primera vez en el Museo de Arte Moderno de São Paulo, en la exposición Jóvenes pintores de la Escuela de Bellas Artes de Araracuara. En esa ocasión, Sergio Millet escribió en el periódico El Estado de São Paulo: “Artistas como Judith Lauand, Sidney y Amêndola no harían mala figura aquí o en Río de Janeiro”.

En 1954, año del Cuarto Centenario de la ciudad de São Paulo, Judith Lauand realizó su primera muestra individual, en la Galería Ambiente, y fue invitada a integrase al Grupo Ruptura, responsable de la introducción del concretismo en Brasil en 1952, con la realización de la muestra Ruptura, en el Museo de Arte Moderno de São Paulo. Lauand fue la única mujer que participó en el grupo, y por eso se ganó el epíteto de “Dama del Concretismo”.

También fue monitora de la muestra Da Caravaggio a Tiepolo, organizada por el gobierno italiano en homenaje a São Paulo, la más italiana de las ciudades brasileras. Dos años después, en 1956, estaba en la celebrada Exposición Nacional de Arte Concreto, realizada en el Museo de Arte Moderno de São Paulo, y al año siguiente, en el Palacio Gustavo Capanema (MEC), en Río de Janeiro. En la misma década ganó cuatro premios en el Salón Paulista de Arte Moderno y expuso en la prestigiosa Galería de Arte das Folhas, en 1959, en la muestra Premio Leirner de Arte Contemporáneo - Seis concretistas.

Es interesante ver que, en este corto período de diez años, Judith Lauand consiguió destacarse en un universo absolutamente masculino, al dedicarse total y plenamente a la producción artística, como si ése fuera el único camino posible. Su trayectoria siempre fue osada para una época en la que las jóvenes sólo salían de casa con un marido. Judith Lauand rompió su noviazgo para dedicarse enteramente a su vocación real: el arte. Le encantó la sencillez del concretismo, y trajo a este lenguaje sutilezas de su propio estilo.

NOTAS

1. Instituto de Arte Contemporáneo (IAC).

2. Museo de Bellas Artes de São Paulo (MuBA).

ALESSANDRA SIMÕES

Judith Lauand, por Alessandra Simoes | artnexus