Exposición Individualsept 2015 - nov 2015· Por Alessandra Simões

Iole de Freitas

Museu de Arte Moderna de Rio de Janeiro (MAM-RJ)

La reciente exposición Iole de Freitas. El peso de cada uno, en la cartelera del Museo de Arte Moderno de Rio de Janeiro (MAM-RJ), representa una nueva mirada en la trayectoria de más de cuarenta años de actividad de esta artista, que también aprovechó esta oportunidad para festejar sus 70 años de edad. Con la curaduría de Luisa Canongia, la muestra ocupó el Espacio Monumental del Museo con una instalación inédita hecha especialmente para el lugar, compuesta por tres esculturas de grandes dimensiones en acero inoxidable espejado y mate, dos suspendidas y una en el piso, que pesan en total casi cuatro toneladas.

La novedad es que Iole de Freitas trabajó con chapas de acero, y ya no con las estructuras en policarbonato y tubos de acero inoxidable que caracterizaron su producción en los últimos tiempos. La artista explicó que quiso “eliminar cualquier material que tuviese la imprimatura de la liviandad, del a través, de lo translúcido”. “Quería otra materia, con otra corporeidad, que el trabajo adquiriera otro cuerpo, por eso el metal”, afirmó ella.

Exposición Individual: Iole de Freitas — imagen 1
Iole de Freitas. The Weight of Each One, 2015. Instalación: láminas de acero inoxidable. 7.80 mts de largo x 5 mts de ancho x 3 mts de altura. Fotógrafo: Sérgio Araújo.

Dentro de la misma idea de evitar la transparencia, Iole de Freitas realizó un suave espejado en la superficie de las chapas, manteniendo opaco uno de los lados. “Quise devolver al espectador y a mí misma la imagen personal”. Los trabajos con policarbonato de la última década también tenían una superficie que reflecta, que la artista pretendió enfatizar aún más en sus esculturas actuales. El tema del espejado también estuvo presente desde sus trabajos de los años 1970, como en las series fotográficas Introvert/Penetrate: Extrovert/Penetrate, de 1973-74, y en la serie Glass pieces/Life slices, de 1973 a 1978. En esa época, residiendo en Milán, ella investigaba asuntos como la identidad, lo femenino y el body art.

Iole de Freitas trabaja siempre en estrecha relación con la arquitectura buscando explorar las posibilidades de los sistemas estructurales y potenciando el lenguaje espacial. La relación con el espacio, asunto esencial de la artista –que desde los años 1990 desarrolla la investigación “¿Para qué sirven las paredes de los museos?”–, es el tema principal de la exposición del MAM-RJ. Así como lidió con construcciones proyectadas por los arquitectos Grandjean de Montigny (Casa Francia-Brasil, Río), Francisco Joaquim Bethencourt da Silva (Casa Daros, Río), Alvaro Siza (Fundación Iberê Camargo, Porto Alegre) o Simon Louis du Ry (Museo Fredericianum, Kassel, Alemania), Iole de Fritas se sumergió en el proyecto de Affonso Eduardo Reidy, que hizo del MAM-RJ una de las pautas del modernismo brasilero.

Incluso exigiendo torsiones intensas y cálculos quirúrgicos de ingeniería, por la rigidez y el peso del acero, la obra de Iole presenta valores inusitados, como desplazamientos y elasticidades. Según la curadora Ligia Canongia, la levedad y el movimiento son características de la danza, campo en el que la artista también trabajó. Así, Iole de Freitas transforma gestos corporales en visualidades que activan el espacio y permiten los cruces entre las formas y el ambiente.

Mineirana radicada como carioca, Iole de Freitas estudió en la Escuela Superior de Diseño Industrial de Río de Janeiro (1964-65). De 1970 a 1978 vivió en Milán, donde trabajó como diseñadora en el Corporate Image Studio de Olivetti. A partir de 1973 comenzó a producir y exponer su trabajo artístico, muy vinculado a su actuación en el diseño.

Pese al cambio en la escogencia de material para esta exposición, Iole de Freitas continuó firme en su propósito permanente de mostrar cierta ambigüedad en su trabajo. Como explicó Ligia Canongia, la tenue línea entre el gesto expresivo y la precisión formal, que siempre acompañó el trabajo de la artista, se mantuvo en esta exposición, pero con la recuperación discreta de los reflejos y espejados que la artista utilizaba en las piezas de los años setenta. La propia artista explicó que todo trabajo suyo conserva una herencia estética de lo anterior, sea mediante fotografías, performances, esculturas, etcétera.

Suspendidas en el aire, las esculturas de esta exposición revelaron una especie de danza fluctuante, en un rico movimiento de contraste con el peso original de su materia. Como en muchos otros trabajos de la artista, se reveló una línea sutil entre lo gestual y lo geométrico, la expresividad y la precisión, lo lírico y lo estructural. Esta supuesta imprecisión es lo que caracteriza la riqueza de su poética.

ALESSANDRA SIMÕES 

Iole de Freitas, por Alessandra Simões | artnexus