Exposición Individualsept 2015 - nov 2015· Por Alessandra Simões

Gustavo Speridião

Anita Schwartz

El proceso de transición de lo moderno a lo contemporáneo en el arte corresponde a un cambio de paradigma, de la relación del arte consigo mismo a su relación con la realidad. La obra de Gustavo Speridião expresa esta mudanza de manera pertinente, como reveló la exposición Lona, con dieciocho pinturas inéditas, de grandes dimensiones, realizadas por el artista exclusivamente para su reciente exposición individual en la galería Anita Schwartz, en Río de Janeiro.

El título de la muestra viene del soporte utilizado, lona de algodón, y las pinturas fueron expuestas sin bastidor, adheridas directamente a la pared, “en un montaje simple”, dijo el artista. En el gran espacio del primer piso de la galería fueron expuestas catorce pinturas, con dimensiones de 2 m x 7 m cada una; y en la terraza se ubicaron cuatro lonas, con formatos de 5,9 m x 2 m a 1,80 m x 1 m.

Exposición Individual: Gustavo Speridião — imagen 1
Gustavo Speridião. Greve, ocupação, mobilização (Huelga, ocupación, movilización), 2015. Tinta china, acrílico y barniz acrílico sobre lienzo. 212 x 180 cm. (83 15/32 x 70 55/64 pulgadas).

Esta serie de lonas es un desarrollo de la obra de Gustavo Speridião, que tiene como objetivo investigar las relaciones entre la pintura y la política. Es sus palabras, él busca “explorar el plano pictórico y asuntos políticos, utilizando tinta, carbón y collages (palabras, abstracciones y afiches)”. Con el foco temático de la estrecha vinculación entre ética y estética, su obra se vale de materiales y lenguajes provenientes de la cultura urbana, reforzando la hipótesis de que es posible conceptualizar el arte urbano como un fenómeno intrínseco del proyecto del arte contemporáneo.

Speridião realizó un collage en las lonas con material gráfico recolectado entre 2007 y 2014 en varios países, como Brasil, Bolivia, Portugal, España, México, Francia, Grecia, Rusia y Turquía. “Son afiches callejeros, políticos, de movimientos sociales”. Este material ilustra el inicio de la crisis económica mundial de 2008, y sus repercusiones políticas”, dice el artista. Por lo tanto, hay un vínculo coherente entre su obra y los orígenes del lenguaje del grafiti, representación visual cuyo inicio ocurrió en París, con los grafismos universitarios de 1968, con frecuencia transgresores, efímeros, no institucionalizados, anónimos y clandestinos1.

En la muestra Lona, frases como “No temer al mundo. ¡Cambiarlo!” y “¡Maldita burguesía!” recuerdan de manera directa pasajes históricos como la famosa frase “Prohibido prohibir”, grafiti callejero antológico de los movimientos de Mayo del 68. Otra referencia es el video Movimiento (Moviment), con imágenes tomadas entre 2007 y 2014, en diversos países, sobre el movimiento social internacional. “Presenté obras cuyos temas reflejan el proceso revolucionario mundial y otras que, sin vincularse a este proceso por el tema, están profundamente influenciadas y coloreadas por la nueva consciencia. Utilizo el mismo plano para campos aparentemente distintos; abstracciones panfletarias, pinturas escritas y panfletos abstractos”, dice Speridião.

La obra de Speridião remite el uso de las palabras como signo distintivo en el grafiti, e incluso como una característica que puntúa todo el recorrido de la historia del arte en diversos momentos. Sobre todo, enfatiza las características simbólicas de la palabra, como ha ocurrido a lo largo del tiempo, desde el Renacimiento, pasando por los afiches de Toulouse-Lautrec, por las vanguardias (collages cubistas, cuadros de René Magritte y de Fernand Léger), en la posguerra (por ejemplo, en la obra Trophy 1, 1959, de Robert Rauschenberg), o incluso en las obras conceptuales de Lawrence Weiner de 1970, como Earth to Earth Ashes to Ashes Dust to Dust, etcétera.

Al decir que las palabras pueden ser interpretadas como imágenes, el investigador Simon Morley, en el libro Writing on the Wall: Word and Image in Modern Art (University of California Press), afirma que esta operación es una ofensiva contra todas las formas de pensamiento fundamentalista, ya que la relación entre imagen y palabra promueve la ambigüedad y la indeterminación contra los códigos patrones, provocando una turbulencia semiótica que presiona la superficie plácida del lenguaje.

Nacido en 1978 en Río de Janeiro, Speridião es nombre destacado en su generación; ha participado en diversas exposiciones en Brasil y en el exterior, como Parasophia 2015, con curaduría de Shinji Kohmoto, en Kyoto (Japón); Here There (Huna Hunak), curada por Gunnar B. Kvaran, Thierry Raspail y Hans Ulrich Obrist, en el Museum of Art Park, en Doha (Qatar); Imagine Brasil, también curada por los mismos tres curadores, en Lyon (Francia) y en el Instituto Tomie Othake, en São Paulo; y la individual Géometrie. Montage. Equilibrage. Photos et Videos, con la curaduría de Jean-Luc Monterosso, en la Maison Européenne de la Photographie, en París, en 2013. El artista también tiene obras en importantes colecciones, como Gilberto Chateaubriand/Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Museo de Arte Contemporáneo de Niterói (MAC) y Museo de Arte de Río de Janeiro (MAR).

La obra de Speridião revela cómo el arte contemporáneo amplía el potencial político del artista. Como afirma el crítico Miguel Chaia, en el libro Arte y política: situaciones (Editora Azougue), el papel del arte es ser “[…] un lugar posible de resistencia y de cambio en la sociedad y, principalmente, un denso vestigio de humanidad”. La obra de Speridião hace justicia a esta frase.

NOTA

1. N.T. Vale la pena recordar aquí que los grafitis existen al menos desde el año 300 a. C. en el mundo greco-romano.

ALESSANDRA SIMÕES

Gustavo Speridião, por Alessandra Simões | artnexus