Exposición Individualjun 2015 - ago 2015· Por Ricardo Arcos Palma

Óscar Murillo

Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia

Óscar Murillo expone en Bogotá su obra Condiciones aún por titular. Recorriendo la exposición, nos encontramos frente a una mesa metálica con un orificio en uno de sus extremos que sirve de sifón. Esta mesa parece estar cubierta de un mantel, y, de hecho, semeja una mesa dispuesta para un banquete. Pero inmediatamente pensamos en esas camillas que sirven para realizar las autopsias donde trabajan los médicos forenses, sobre todo cuando vemos descubierta la otra mitad. Pero ahí no hay cuerpos sino una gran tela negra conformada por retazos. En la tela hay varios matices de negro y grafismos propios del raspe y gane: un signo distintivo en la obra de Murillo. La tela está cuidadosamente doblada en sí misma tapando buena parte de la mesa-camilla y dejando al descubierto la otra mitad donde está el sifón. Un cadáver, donde el negro como color predominante será sometido, o ya lo fue, a una autopsia. La necrología se relaciona con el arte, en este caso, con la pintura, pero al mismo tiempo con las tensiones culturales que nos atraviesan. ¿Cuál es el cadáver? ¿La pintura? ¿La condición de lo negro y lo oscuro como el color de incomprensión y que ha materializado una cierta idea del mal opuesta a la pureza y lo inmaculado de lo blanco, que ha simbolizado durante siglos la esencia de la exclusión racial y la esencia de la riqueza con las plantaciones de azúcar?

Exposición Individual: Óscar Murillo — imagen 1
Óscar Murillo. Condiciones aún por titular, 2015. Detalle. Instalación en técnica mixta. Dimensiones variables.

Otra camilla metálica soporta una tela similar a la anterior. A sus patas, en el suelo, una gran tela negra plegada y doblada con cuidado crea un diálogo entre este objeto y el anterior que hemos descrito. Aparece una especie de proceso lineal donde las telas van tomando la forma de pieles. Al fondo de la sala, una gran tela formada de retazos, igualmente conformada de matices de negro; con un agujero rectangular recortado, parece una especie de ventana. La tela está suspendida del techo desde dos extremos. Aquí, sobre todo en esta pieza, la pintura deviene objetual, casi escultórica. Podemos ver sus dos caras y los pliegues que forman.

Encontramos otras telas colgadas de la pared o “mal colgadas” adrede, que genera una especie de cuestionamiento a la idea de pintura como objeto decorativo; los marcos y cuadros han desaparecido. Aquí hay obras que no desean seducir al espectador. Por el contrario, hay una especie de rechazo. Siniestro, diría Freud sin lugar a dudas, es decir, extrañamente familiar. Es en estos términos que la obra de Murillo se deja atrapar: nos atrae porque encontramos en ella algo “familiar” pero al mismo tiempo nos rechaza pues es “extraña” en esos relatos de familia1. 

Retirada es una de las obras formada con unos formularios de empleo de la empresa Colombina S. A., fábrica de dulces instalada particularmente en el Valle del Cauca, que se instaló en 1968 en el corregimiento de La Paila (del municipio de Zarzal, en el Valle del Cauca), con población mayoritariamente negra. Población de donde proviene la familia de Murillo. Vemos una fotografía de una mujer negra y reconocemos a la madre del artista, quien fue empleada de esta empresa de dulces.

Otra obra alude a los trabajadores de la empresa: overoles blancos colgados de ganchos de ropa en un ropero metálico. A sus espaldas vemos una imagen estampada que Murillo ha utilizado ya como un símbolo muy propio: un corazón negro, con ojos rosa que parecen una máscara, y un corazoncito rojo cerca de uno de los ojos. Otros overoles están en el suelo, cuidadosamente doblados como aludiendo a esos personajes “retirados” de sus empleos. Una serie de dibujos y tiquetes enmarcados en vidrio de seguridad reposan en el suelo contra la pared en un rincón de la sala: ahí vemos un chef de cocina negro en un anuncio publicitario, “Cream Wheat”, “Cheesse Bread” “Moca”. Retirada alude a la idea de la precariedad del empleo y a una salida precavida de una condición difícil.

Condiciones aún por titular es una bofetada a una sociedad “racista y clasista”, según las palabras del artista. Por lo tanto, es comprensible que sea una obra incómoda, difícil de digerir, y aun difícil de asimilar y convencer. Hay una imagen enmarcada por una ventana en la sala de exposiciones: una reproducción de un cuadro que representa a un niño negro que sostiene un plato lleno de pescado: el cliché perfecto del negro. Esta imagen la encontró Murillo en un lugar burgués en el norte de la ciudad. Y se convirtió en el detonante de esta exposición. Para concluir, esta exposición es una excelente reflexión plástica sobre el estatus de la pintura contemporánea y con una fuerte carga conceptual en la relación entre arte y política.

NOTA

1. Para profundizar este aspecto, consultar el texto de esta exposición en una versión más amplia: 

RICARDO ARCOS-PALMA

http://criticosvistazos.blogspot.com/2015/03/vistazo-critico-133-oscar-murillo.html

Óscar Murillo, por Ricardo Arcos Palma | artnexus