Monika Bravo es una artista multidisciplinaria que lleva al espectador a percibir situaciones estéticas no tradicionales proponiendo nuevas aproximaciones a la apreciación de la obra y distinguiendo una relación diferente con el espacio de exposición. Se puede decir que sus obras son integraciones visuales. En Landscape of Belief/Paisaje de creencia, la autora cuestiona que la gente construye sus vidas acorde a sus sistemas de creencias. Monika Bravo, nacida en Bogotá, reside en Nueva York desde 1994. Desde aquella exposición individual del año 2000 hasta la reciente en galería Y, así como en su actual participación en la Bienal de Venecia, hay una experiencia que transmite lo que la artista realiza: sumergir más allá de… Sumerge al espectador en mundos acuáticos, en percepciones urbanas y en acercamientos de sonido y de sentido más allá de la palabra.

A través de la elaboración de paralelos consecutivos entre luz y plano translúcido, literatura y arquitectura, abstracción y figuración, palabra y sonido, Monika Bravo estabiliza la presencia de la nada por sobre los objetos. A medida que el espectador recorre las obras, se va generando una ausencia de partes y una referencia de un todo. Decir espacios ilusorios sirve parcialmente para describir lo desmaterializado de las instalaciones. Por más que se perciben las diversas áreas y los materiales no se mimetizan, acontece una ilusión, aun con materiales diversos –vidrio, dibujo, film, aluminio, espejo, computadora, proyector, impresión sobre tela–. Si se tocara alguno de los sectores de las instalaciones con una punta de plástico, se produciría algún sonido de confirmación corroborando que no son apariciones.
La artista ha mencionado a Italo Calvino y La ciudad invisible como referentes, lo que probablemente viene a la memoria de quien lee estas líneas. Asimismo, Monika Bravo hace uso de la palabra grabada en vidrio y de impresiones, a cuál más evocadora, y acerca sus instalaciones a la literatura, más que a la pintura. Ya que se menciona a Italo Calvino, Landscape of Belief/Paisaje de creencia se hermana más con leer que con ver obras de René Magritte, quien ha ilustrado varias de las portadas del escritor. Landscape of Belief/Paisaje de creencia no es una exposición exclusivamente digital. Encamina otro enfoque de lo multimedia. De la misma manera, podría decirse que en esta exposición se corroboran facetas originales de la virtualidad. No es una instalación de orden surrealista, no desconoce la importancia que han venido adquiriendo los documentos intervenidos, no entra en la ciencia ficción, y a través de algunos aspectos, alimenta lo onírico. Crea estos “estados” de apariciones por medio digital, a la par que no define específicamente los componentes. La artista decidió que cada una de las instalaciones se llevan a cabo en edición de 3, más 2 A.P. (artists proof/prueba de artista), excepto la titulada propiamente Landscape of Belief/Paisaje de creencia, que es realización única más 1 A.P.
Todo ocurre simultáneamente con ritmos individuales. Los diversos Estudios para Paisaje de creencia, se enfocan como grabados, como contactos de papel periódico con rascacielos de tipografía, como estudios de arquitectura del pasado. La instalación en vidrio con capas sucesivas de la misma imagen, la proyección de palabras y la aterciopelada oscuridad confluyen tanto hacia un romanticismo de orden conceptual como hacia una escena de un film. Monika Bravo es una de las artistas que coincidentemente están en un metamodernismo un tanto generacional, un tanto calendario. Estos artistas han atravesado el puente entre el pre- y el posdigital, emergen con una sensibilidad diferente, cargan con una cuota menor de cinismo que la generación anterior y atienden al valor de la sinceridad. No están fuera de esta gran convención del mercado de arte, aunque es una situación paralela a sus conceptualizaciones. Sus obras –las de Monika Bravo– atienden a una sutileza motivadora. No son las frases de los conceptualistas ortodoxos, son las reflexiones desmaterializadas, como ideas en suspensión mientras se piensan.
Para aquellos espectadores que no hayan visto la exposición, se refiere la experiencia de algunas instalaciones frontales, y otra, en que el disloque de los planos con la misma imagen que acontece, al estar en tres cuartos de perfil de una instalación, se modifica, se alinea, se ordena y se aclara al ubicarnos de frente. El tiempo de una a otra percepción es importante en esta autora que suele hacer time based installations. Esto no indica que la idea o la palabra que allí aparecen, se imponen. Hay una alusión que aparece, aporta algo, establece una duda y se desvanece en el espacio para que nos movamos hacia la próxima idea/palabra sin detenernos definitivamente en ninguna.
