Exposición Individualjun 2015 - ago 2015· Por Viviana Saavedra

Juan Andrés Videla

SlyZmud

Juan Andrés Videla (Temperley, 1958) presentó su muestra “Matorral II” en la galería SlyZmud, en Buenos Aires. Una serie de pinturas al óleo, de pequeño y gran formato, tienen su origen en una única imagen fotográfica en blanco y negro en la que aparece en primer plano un matorral: un conjunto de matas intrincadas y espesas que crecen al descuido, enraizadas en algún lugar y tiempo desconocidos.

 Videla viene trabajando ya desde hace tiempo de este modo: toma varias fotografías para luego transmutar las imágenes utilizando técnicas como el óleo o el grafito sobre fórmica.

 Pensaba Roland Barthes, quien logró captar las cualidades esenciales del medio fotográfico en su emblemático ensayo La cámara lúcida, que la fotografía es un objeto laminar del que no podemos separar dos láminas sin destruirlo: “el cristal y el paisaje, y por qué no el bien y el mal, el deseo y su objeto…”. Sin embargo, Juan Andrés Videla logra deconstruir la imagen fotográfica, despegar sus capas, bifurcarla. El artista, como un médium, despliega en el proceso que va desde la toma fotográfica hasta la concreción de la imagen, las sucesivas capas que parecen componer los cuerpos de la naturaleza. El matorral, un fragmento de vida natural encuadrado y fotografiado, se acrecienta al multiplicarse en imágenes que lo trastocan, no para desfigurarlo, sino para incursionar una y otra vez en la profundidad de su esencia. El artista intensifica su propagación, saca a la luz esa red intrincada que se extiende con alevosía, que irrumpe, siempre ignota, en el paisaje. Devela lo inculto, lo no trabajado, revela la tierra como aquello opuesto al mundo, a la cultura, al saber. El matorral aparece y se mantiene en su aparecer, es lo que aún no ha sido conquistado, continente de lo inexplorado. Su materia y estructura, indomeñables, se alejan una y mil veces de la historia. Es todo y fragmento, un sistema con capacidad de desarrollarse por sí mismo, un pequeño universo en constante expansión que se disuelve en el paisaje, casi siempre ignorado. Pero es capaz también, de manera imperceptible, de influir y aun modificar otros sistemas.

Exposición Individual: Juan Andrés Videla — imagen 1
Juan Andrés Videla. Matorral III, 2015. Óleo sobre tela. 140 x 180 cm. (55 x 70 4/5 pulgadas).

 Las pinturas no parecen ser instantáneas que se le han arrebatado a ese microcosmos, ni representaciones del natural bajo la incidencia de distintas intensidades lumínicas; son más bien meditaciones, resonancias, captaciones logradas desde la intuición más primitiva donde el gesto, despojado de toda forma simbólica, coincide en tiempo y forma con la cosa misma.

 Ese enjambre perdido, que por momentos parece estar al borde del desecamiento, no es un jardín descuidado, como el que Videla representó en Quintana el jardín, aquella obra de gran formato que presentó hace pocos años; tampoco se emparenta con la garita solitaria representada en Refugio, un grafito sobre placa que le valió el Gran Premio Adquisición en la disciplina Dibujo, en el Salón Nacional 2014. En esos trabajos todavía se conservaban vestigios de la cultura, de la ciudad que, aunque desnuda y austera, mantenía los signos de un código reconocible de lo aprendido, del quehacer humano. En “Matorral II”, el artista pasa de presentar el mundo o sus residuos a revelar la tierra en sí misma. La mano intencionada del hombre desaparece, se disuelve para formar parte del matorral como acontecimiento, para ser parte de lo que aún no se ha cultivado. No existe el testimonio de un tiempo determinado, es como si aquí un agujero negro hubiera absorbido toda huella de cultura. Pero el matorral no es lo no cultivado en estado de latencia para un posterior desarrollo, u objeto de algún potencial progreso, sino que parece contener en sí, oculto, el conocimiento mismo, ágrafo y arcaico. Allí se pierden todos los mundos creados, el del trabajo, el de la vida social, aun el planeta y su esfera como definiciones acabadas, sólo lo indómito aparece como único y eterno acontecimiento.

VIVIANA SAAVEDRA

Juan Andrés Videla, por Viviana Saavedra | artnexus