A lo largo de su trayectoria, Francis Alÿs (Amberes, 1959) ha establecido un diálogo interdisciplinario en el que la pintura es un medio simbólico y de registro, al igual que el video. Sus acciones suelen representar elementos de carácter ético, político, estético y social.
La muestra Relato de una negociación explora los últimos quince años de creación, donde aparece una estrecha relación entre la pintura, el video y la acción. Fue curada por Cuauhtémoc Medina, quien plantea la exposición como una investigación sobre las actividades paralelas del performance y la pintura de Francis Alÿs con base en un extenso conjunto de tres proyectos específicos. El título de la muestra parte de un diálogo entre la pintura y las acciones que el artista establece en varios de sus proyectos, donde cuestiona la relación entre la escenificación y el registro de las acciones artísticas. En esta muestra, el video, la acción, el testimonio, la publicación, los documentos y los objetos interactúan con las pinturas para proyectar una visión integral acerca de una variedad de temas y escenarios.

Don’t cross the bridge before you get to the river (2008) es el resultado de una serie de trabajos que iniciaron en 2005 con el proyecto Puente, donde la intención era crear un puente entre Cuba y Florida con una cadena de barcos pesqueros que atravesaran el golfo de México. Finalmente, la obra se realizó, pero en el Estrecho de Gibraltar, en la cual niños de Tarifa y Tánger crearon un puente de barcos de juguete entre España y Marruecos.
Altamente simbólica como metáfora, la obra genera un puente físico y emotivo uniendo dos puntos clave en la geografía actual, cercanos en cierto modo pero disímiles y ajenos.
Tornado (2000-2010) es otra de las obras exhibidas que parten de la observación experimental de un tornado desde su interior. En Milpa Alta (Ciudad de México), el artista registró este fenómeno haciendo una analogía acerca de vivir dentro del caos, especialmente relacionándolo con la situación convulsa de un país en el que la violencia ha escalado en los últimos años. Durante diez años desarrolló este proyecto, en el que el artista, además de las reflexiones que le generaban la parte del contexto social y el momento político, de manera estética, pensaba el tornado como un proceso de pintura monocroma, imaginando que estar al interior era observar una pintura absoluta.
En la serie Afganistán (2011-2014) acompañó a las tropas inglesas en el país para conocer de cerca el modo de vida y poder tener una visión personal y alejada de los medios sobre este país en conflicto. Una de las obras de este conjunto es Reel-Unreel, un proyecto realizado para la Documenta 13, en el que filma a dos niños manteniendo un carrete de película en continuo movimiento a partir de un palo. La cámara sigue a dos niños afganos corriendo tras el carrete que rueda cuesta abajo por las colinas de Kabul, mientras como espectador aprecia todo un recorrido que muestra a la gente, el entorno urbano, el paisaje, una realidad humana más allá de las imágenes de las constantes noticias sobre la guerra.
Además de estos tres proyectos que conjuntan un cuerpo de trabajo muy completo a partir de videos, documentos, pintura, bocetos y algunos objetos, aparece la obra Silencio, conformada por numerosos tapetes, y The Leak, donde se evidencia la forma en la que relaciona pintura y acción a lo largo de su obra. Conecta el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, donde se alberga la muestra, mediante un goteo de pintura, dibujando una línea, con la Sala de Arte Público Siqueiros, donde presentará otro de sus proyectos recientes acerca del imaginario de Ciudad Juárez: Hotel Juárez.
La dinámica de registrar las acciones y de generar reflexiones a partir de hechos que parecen simples ha sido la forma en que el artista negocia entre las distintas disciplinas artísticas, y la negociación llega también a un nivel personal, ya que el artista visualiza los proyectos en un sentido ético ante la geopolítica, alrededor de cualquiera de sus trabajos. Los tres proyectos principales son latitudes distintas y problemáticas diferentes pero todos se unen a través de la visión particular de un viajero constante. Es un gran espectador de la realidad circundante, con una mirada crítica y transformadora a partir de sus ideas y acciones.
El Museo Tamayo acompaña la muestra con un catálogo, además de un completo programa público de actividades educativas como talleres, visitas guiadas, conversaciones y seminarios.
Organizada por el museo, esta exposición será presentada en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, en Argentina, y posteriormente, en 2016, en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (Cuba), hasta finalizar su recorrido en 2017, en la Galería de Arte de Ontario, en Canadá.
ISAURA RUIZ
