Exposición Individualjun 2015 - ago 2015· Por Carol Damian

Carlos Estévez

Pan American Art Projects

Carlos Estévez es coleccionista. A través de los años, su obra en todos los medios ha revelado una fascinación por “cosas” que van desde insectos hasta juguetes, pasando por partes mecánicas y objetos de tal variedad que son difíciles de describir. Colecciona bobinas y relojes y soldados de juguete y fichas de ajedrez e instrumentos e hilo quirúrgicos y libros. Es el investigador consumado que les da significado a todas las pequeñas piezas que damos por sentado, en una forma erudita que jamás es presuntuosa y sí tan fascinante para el espectador como debe serlo para él. Puede abrirnos los ojos a las partes más simples que funcionan juntas para convertirse en algo tan complejo como un reloj de pulso o una muñeca o un diorama que reproduce la naturaleza. Él ve dentro de nosotros, de la humanidad, tal como ve dentro del mecanismo de un reloj, y, si lo pensamos, todo está relacionado: todos somos relojes de sorprendente complejidad. El tiempo es la esencia de la vida. El paso del tiempo marca el paso de la vida y del universo.

Exposición Individual: Carlos Estévez — imagen 1
Carlos Estévez. Ensayo de ballet sempiterno, 2015. Ensamblaje, madera tallada y objetos encontrados. 307 ¼ x 487 3/5 x 701 cm. (121 x 192 x 276 pulgadas).

Para su reciente exposición, Estévez creó una colección de doce montajes en cajas y piezas murales inspiradas en relicarios del mundo medieval a los que él describe como “obras que contienen los restos del artista, restos espirituales, antes que físicos”. Los relicarios también fueron objetos para guardar –guardar los restos de santos y mártires en pequeñas cajas decoradas o cofres–; altares utilizados como repositorios sagrados. Los diseños exteriores estaban relacionados con la naturaleza de la reliquia que contenían y también servían para realzar la importancia del recuerdo que albergaban. Las reliquias eran una forma de honrar el tiempo y el pasado. Carlos Estévez utiliza su colección de objetos, y sus estructuras, como “contenedores de símbolos, recuerdos, sueños y pensamientos”.

El punto central de la instalación era Sempiternal Ballet Rehearsal (Sempiterno ensayo de ballet), un enorme montaje de objetos encontrados, dibujo y pigmento sobre madera, encerrados en una “casa” de madera que parecía, no por casualidad, un tríptico (altar de tres piezas). “Sempiterno” significa algo que nunca termina. La obra comenzó con un gran compás que el artista encontró e imaginó como las piernas de una bailarina. En esta obra, el cuerpo de baile estaba suspendido en el tiempo en el momento del ensayo. Las bailarinas ocupaban el espacio central y estaban hechas con compases de diferentes tamaños y con los dibujos sumamente intrincados que han llegado a asociarse con la obra de Estévez. Las puertas laterales contenían elegantes colecciones de relojes y sus mecanismos internos, y un cuidadoso arreglo de plomadas, suspendidas como el péndulo de Foucault. A medida que bailan en perfecta armonía en su mágico espacio, las bailarinas recrean los ritmos de la vida: tiempo, movimiento, espacio.

Había otras obras más pequeñas que exaltaban un Tiny Time Ballet (Diminuto ballet del tiempo) en un ensamble de pequeños instrumentos, diminutas piezas de relojes e incluso las mini-manecillas del reloj. Optometry of the Invisible (Optometría de lo invisible), en cuyo centro se hallaba la cabeza de un maniquí con un solo ojo en la frente, utilizaba oculares y lentes de prueba provenientes de ópticas. Era sugestiva y estaba revestida de simbolismo y metáforas de vida. Timepiece (Reloj) era otro montaje de objetos encontrados que incluía extraordinarias colecciones de grapas quirúrgicas e hileras de botellitas de muestras que contenían otra colección de objetos. El hombre dibujado en el centro era la medida de todas las cosas, del tiempo y la memoria como conceptos intercambiables.

Con cada conjunto, los recuerdos contenidos como reliquias del pasado predecían el futuro tal y como pende en el equilibrio del universo, fuera del alcance del hombre, que no es sino otro engranaje de la rueda del tiempo pero será recordado por los objetos que crea, posee y lega a la siguiente generación. Los relicarios creados por Carlos Estévez son profundos análisis de la condición humana.

Carlos Estévez, por Carol Damian | artnexus