Una exposición poco comentada, pero que a largo plazo tendrá mayor resonancia, fue la exposición de Allan Jeffs, titulada “Ex=sistencia”, que se mostró en el espacio del 281 de la calle San José, en el Viejo San Juan, hasta enero de 2015. La exposición incluyó una parte de las obras que Jeffs, artista chileno radicado en Ecuador y con estudios en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, realizó en varias expediciones que hizo a la Antártida.
Jeffs, enamorado del paisaje polar, se integró en 2012 a una misión científica del Instituto Antártico Ecuatoriano con destino a la Antártida que tenía como objetivo estudiar microorganismos o extremófilos desde la estación ecuatoriana Pedro Vicente Maldonado. Allí, en el entorno gélido y espectacular de la Antártida, montó una instalación que él tituló Ex=sistencia. Contó la instalación con doce piezas grandes en forma de figuras humanas arrodilladas o sentadas como si fueran penitentes. Son cuerpos vacíos hechos de fibra de vidrio por la familia de José Cruz, del sur de Guayaquil, que acostumbran a fabricar años viejos o fallas en esa ciudad. Los mantos o tocas que cubren las figuras fueron tejidos en paja toquilla por comunidades de la Costa.

Jeffs colocó las esculturas con mucho esfuerzo, superando el viento fuerte y las bajas temperaturas y sintiendo a cada momento los peligros de un entorno incierto, en ocho puntos distintos de la zona, que comprendieron Punta Fort William, glaciar Traub, glaciar Quito e Isla Barrientos, entre otros. En el proceso de instalar los penitentes, Jeffs aparece en algunas fotografías amarrado a una roca grande para evitar caer en las profundidades de los ríos y glaciares. Las fotografías de los penitentes rodeados del hielo austral impresionan porque resaltan el aislamiento humano en estos parajes inhóspitos. Destacan los sentimientos de pequeñez e indefensión que puede experimentar el ser humano al confrontarse con una naturaleza sobrecogedora y sublime.
Algunas de las esculturas de los penitentes formaron parte de la exposición en San Juan, al igual que unos veinte dibujos y acuarelas pintados in situ que muestran los lugares recorridos por Jeffs. Debido al fuerte viento y a la rapidez con que debía trabajar, Jeffs guardó los dibujos en el bolsillo de su abrigo o en su mochila. En la exposición, los mismos retienen los dobleces como si fueran mapas o cartografías de los lugares visitados. Nos hacen pensar en los dibujos de Alexander von Humboldt o los de Salvador Rizo y Francisco Javier Matís, que acompañaron a José Celestino Mutis en sus expediciones por el continente suramericano.
Jeffs también mostró en la exposición de San Juan un video documental sobre los dibujos que hizo en la estación ecuatoriana en placas de Petri con el medio cultivo. Aprendió algunas de las técnicas de laboratorio que le enseñaron los científicos ecuatorianos para estudiar microespecímenes durante las largas horas que pasó acuartelado en la estación.
La obra de Allan Jeffs es una conjunción de arte y ciencia, que, como resultado de un viaje de exploración a uno de los escenarios naturales más extraordinarios, nos remite al sentido de la vida, a los peligros que puede encarar el hombre y a su enfrentamiento con la muerte. Los penitentes de Jeffs parecen sugerir que aun en la era tecnológica el postrarse en la inmensidad blanca del suelo polar es un recordatorio de que allí todavía lo sagrado y lo humano pueden fundirse en lo intemporal.
INGRID MARÍA JIMÉNEZ MARTÍNEZ
