Exposición Individualjun 2015 - ago 2015· Por Caridad Botella

Alberto Vejarano (Chanoir)

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

En el tarot, la figura del Colgado –representada por un hombre colgado por un pie de un palo, y con el otro pie cruzado formando un cuatro– suele ser asociada al autosacrificio y la paciencia ante la adversidad. Con esta idea en mente, entramos a ver “El Colgado”, exposición retrospectiva del artista callejero colombo-francés Chanoir –acrónimo proveniente del francés que une las palabras chat (gato) y noir (negro)– en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá (MAC). La obra que da título a la exposición es una figura gigante del Conde Contar de Plaza Sésamo posando como dicha figura del tarot, colgado desde la cúpula central del museo sobre toda la rotonda. Esta mezcla de intensidad existencial con ironía juguetona y un guiño de buen humor capta muy bien la esencia de esta exposición. Alberto Vejarano, alias “Chanoir”, se toma gran parte del museo para desplegar un amplio repertorio de obras que van más allá de su práctica callejera: esculturas, fotografía, pintura sobre lienzo, video y performance complementan la invasión mural que el artista llevó a cabo en las instalaciones del MAC.

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Alberto Vejarano (Chanoir). Sin título, 2015. Grafiti. Intervención in-situ. Foto: cortesía del artista.

La curaduría, como afirma Juan David Quintero, curador del museo, “explora e invita a reflexionar sobre las formas de apropiación que ha tenido su trabajo [el de Chanoir] en diferentes espacios artísticos, con el fin de entrar a ser parte de un proceso de inclusión del grafiti en el campo institucional, comunal y local de Bogotá”. Después de una larga trayectoria internacional, “Chanoir” aterriza en la localidad de Engativá, donde el grafiti y el arte urbano respiran en casi cada fachada de cada calle, formando parte de la cultura callejera de la localidad. En este sentido, el MAC ha continuado siendo fiel a su compromiso de dar voz a las diferentes comunidades que habitan en esta localidad a la que pertenece el barrio Minuto de Dios: “El Colgado” es la segunda exposición que el museo dedica al grafiti y al arte urbano, con la finalidad de ampliar el concepto de arte público, como afirma en el catálogo el director del museo, Gustavo Ortiz.

El grafiti y el arte urbano están condenados a sufrir la tensión entre la libertad de la calle y la constricción de la institución, una vez se produce el salto de una a otra. “Chanoir” ha tenido la libertad de tomarse una parte importante del museo para realizar un mural, tratando así la institución como si fuera la calle. Por otro lado, nos muestra una serie de instalaciones –como las esculturas de personajes de Plaza Sésamo o una serie de muñecos de la cultura popular amarrados y colgados del techo– y una serie de fotografías, pinturas sobre lienzo y un video, a través de los cuales ha podido mostrar su trabajo realizado en el estudio. El gran mural que se toma la pared curva del primer piso es un compendio, a modo de horror vacui, de las figuras con las que el artista bombardea las calles de ciudades del mundo como São Paulo, Ciudad de México o Barcelona, y que tienen una clara influencia del estilo naïve y colorido de Keith Haring. En este mural –frente al que nos podemos detener durante horas–, el artista acerca el arte urbano al grafiti haciendo de la figura del gato su tag o firma, por un lado, y por otro, llenando la pared de varias palabras a modo de firma con diferentes tipos de letras características del grafiti. La pared grita Cha, Cha, Cha, Cats, Chanoir, Gato, Love y otras palabras y nombres con los que el artista pone voz al color que, sobre fondo negro, llena la pared. El mismo miedo al vacío y acumulación de personajes aparece en la obra fotográfica Peluches o Muñecos de acción muscular, dando a ésta un tratamiento mural.

“Chanoir”, que estudió en la Escuela de Bellas Artes de París, comenzó su carrera pintando Pop Art pero retomó el arte urbano a principios de los dos mil, cuando éste empezaba a pegar fuerte en las calles del mundo. A pesar de haber dejado de pintar Pop, la cultura popular permea su obra como un arma de doble filo. Su trabajo con peluches, por ejemplo, tiene mucho de subversivo y mórbido, trayendo a la mente la obra de la artista francesa Annette Messager. Por otro lado, él mismo ha creado una figura que grita desde las paredes con la energía del color y que ya pertenece a nuestra cultura visual callejera internacional. “Chanoir” recontextualiza a los héroes de la cultura popular convirtiéndolos en algo extraño, mientras que su gato, un nuevo héroe, invade nuestras calles volviéndose familiar. La idea del héroe, personaje abocado al autosacrificio y la adversidad, funciona como hilo conductor de esta exposición, que logra incluir el arte callejero y el grafiti dentro de una reflexión acerca de la cultura popular en la práctica del arte contemporáneo.

CARIDAD BOTELLA

Alberto Vejarano (Chanoir), por Caridad Botella | artnexus